“El amigo debe ser como el dinero”: qué quiso decir la frase atribuida al filósofo Sócrates sobre el verdadero valor de la amistad

¿Cuántos amigos tienes y con cuántos realmente puedes contar?

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samantha

Samantha Guerrero

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Entusiasta de la tecnología. Otaku en las sombras, con RGB para ver de noche y debilidad por las historias donde alguien grita “¡Seeenpaiiiii!”. Como diría Vash the Stampede: “¡Este mundo está hecho de amor y paz!”.

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Imagina que mañana tienes un problema serio y necesitas llamar a alguien. No hablamos de mandar un mensaje al grupo de WhatsApp para preguntar quién puede ayudarte. Pensemos en algo más concreto: ¿a quién llamarías si necesitaras dinero, acompañamiento para ir al hospital, ayuda para una mudanza de emergencia o simplemente alguien que se sentara contigo cuando no quieres estar solo? 

Probablemente no pensarías en todas las personas que conoces, sino que pensarías en unas cuantas y ahí es donde cobra sentido una frase que lleva años circulando atribuida a Sócrates: "El amigo debe ser como el dinero; antes de necesitarlo, es necesario saber su valor".

La comparación puede sonar un poco fría, ya que después de todo, estamos hablando de amistad, no de una cuenta bancaria. Pero detrás hay una idea bastante sencilla: no deberíamos esperar a estar en problemas para descubrir cuánto valoramos a una persona ni qué tan sólida es la relación que tenemos con ella. Eso sí, hay un detalle importante: no existe una fuente primaria que permita comprobar que Sócrates pronunció exactamente esas palabras.

Sócrates no dejó un libro donde podamos buscar la frase

Sócrates no escribió tratados filosóficos que hayan llegado hasta nuestros días. Lo que sabemos de su pensamiento procede principalmente de autores que escribieron sobre él, especialmente Platón y Jenofonte.

Por eso, cuando encontramos una frase moderna atribuida a Sócrates, no basta con que aparezca miles de veces en páginas de citas. Para saber si realmente la dijo, necesitaríamos encontrarla en una fuente antigua que permita seguir su rastro.

En este caso, esa comprobación no es sencilla. La frase aparece en recopilaciones modernas y en artículos sobre amistad, pero que una cita aparezca repetida durante años no significa que su autoría esté demostrada.

Así que conviene quedarnos con una formulación más prudente: es una frase atribuida a Sócrates cuya autoría exacta no podemos confirmar y quizá eso no sea lo más importante. Porque la idea que transmite sí resulta bastante fácil de reconocer.

La frase compara la amistad con algo que todos entendemos

Piensa en el dinero. Si mañana tienes una emergencia y necesitas 50,000 pesos, no vas a construir tus ahorros ese mismo día. Lo que tengas disponible en ese momento es, prácticamente, todo lo que puedes utilizar.

La frase propone trasladar esa lógica a la amistad. No esperar a estar en problemas para descubrir en quién puedes confiar, y eso tampoco significa convertir a tus amigos en una especie de seguro contra las desgracias.

No se trata de guardar personas para utilizarlas cuando llegue una emergencia, se trata de reconocer su importancia antes de que ocurra. Porque cuando llega una crisis, puedes descubrir el carácter de alguien, pero construir desde cero una relación de confianza mientras todo está ardiendo alrededor es bastante más complicado.

La amistad no empieza cuando necesitas un favor

Pensemos en una relación que aparece casi exclusivamente cuando alguien necesita algo: "¿Me puedes prestar dinero?" "¿Me puedes llevar?" "¿Me ayudas con esto?" "¿Me haces un favor?"

Puede haber cariño entre esas personas, por supuesto. Pero si prácticamente toda la relación gira alrededor de lo que una puede obtener de la otra, hay algo que no termina de cuadrar.

Y aquí Aristóteles resulta incluso más útil que la propia frase atribuida a Sócrates. Para el filósofo griego existen amistades basadas en la utilidad, otras en el placer y una tercera forma que consideraba más completa: la que existe cuando ambas personas desean el bien de la otra por quien es y no solamente por lo que pueden obtener.

Dicho de una forma mucho más sencilla: no es lo mismo "me llevo bien contigo porque me convienes" que "me importas aunque no necesite nada de ti", y esa diferencia cambia bastante cómo podemos interpretar la comparación con el dinero.

En México, la psicología también ha intentado medir qué significa "tener a alguien"

La frase habla de conocer el valor de un amigo antes de necesitarlo, pero, ¿qué significa realmente tener una persona en la que puedes confiar? Investigadores de la UNAM desarrollaron una escala para estudiar el apoyo social en adultos mexicanos y encontraron que no se trata solamente de recibir ayuda cuando aparece un problema.

El estudio identificó cuatro dimensiones: apoyo emocional, compañerismo, validación y apoyo práctico o instrumental. La última es probablemente la que más se parece a la imagen tradicional del "amigo que te ayuda cuando lo necesitas": prestar dinero, resolver un problema o proporcionar algún tipo de ayuda tangible, pero las otras tres son igual de interesantes.

Tener una red de apoyo también significa contar con alguien que te escuche, que te acompañe y que te haga sentir valorado. Eso cambia ligeramente la lectura de la frase, ya que el valor de un amigo no está solamente en lo que puede hacer por nosotros cuando tenemos un problema; también está en saber que existe una relación suficientemente sólida como para compartir una preocupación, celebrar algo que salió bien o simplemente pasar tiempo juntos.

Amistad

El verdadero examen ocurre cuando no pasa nada

Solemos decir que los verdaderos amigos aparecen durante las crisis y sí, una situación complicada puede revelar muchísimo sobre una relación, pero una amistad también se construye durante los días en los que no ocurre absolutamente nada.

Cuando alguien pregunta cómo estás sin necesitar un favor, cuando recuerda algo que le contaste semanas atrás, cuando se alegra de que algo te haya salido bien, cuando puede decirte que estás equivocado sin intentar humillarte.

Incluso cuando pasan semanas sin hablar y la relación no desaparece por eso. La emergencia puede revelar una amistad, pero no necesariamente puede crearla, y esta es probablemente la parte más importante de toda la frase.

No necesitas a todos tus contactos. Necesitas saber con quién cuentas

Hoy podemos tener cientos de personas alrededor. Grupos de WhatsApp, seguidores, compañeros de trabajo, antiguos compañeros de escuela, contactos de universidad, amigos de Facebook y personas con las que intercambiamos mensajes de vez en cuando.

Pero si mañana ocurre algo serio, probablemente no llamaríamos a todos; tal vez ni siquiera a diez. La cantidad de personas que tenemos alrededor no necesariamente indica la cantidad de amistades profundas que hemos construido.

Puedes hablar todos los días con alguien y no tener suficiente confianza para contarle un problema importante. También puedes pasar semanas sin hablar con otra persona y saber perfectamente que estaría ahí si algún día la necesitaras y por eso una red social grande no es necesariamente una red de apoyo grande.

Tampoco significa poner a prueba a tus amigos

Aquí es donde podemos caer fácilmente en una interpretación equivocada. Conocer el valor de una amistad antes de necesitarla no significa empezar a poner pruebas a las personas, por lo que no hace falta desaparecer para ver quién te busca.

No necesitas inventar una emergencia para descubrir quién te ayudaría y tampoco tiene mucho sentido pedir favores innecesarios solo para medir la lealtad de alguien. Eso convertiría precisamente la relación en una transacción.

Una amistad no necesita una auditoría. La reciprocidad existe, pero no funciona necesariamente como una cuenta en la que cada favor tiene que ser devuelto con otro favor idéntico. A veces tú estás para alguien; en otras ocasiones, la otra persona está para ti y en muchos momentos no necesitan nada el uno del otro, y eso también es amistad.

La pregunta también funciona al revés

Hasta ahora hemos hablado de: "¿Quién estaría ahí si mañana tengo un problema?" Pero hay una pregunta mucho más incómoda: "¿Para quién estaría yo ahí?" Porque si la frase habla de reconocer el valor de nuestros amigos antes de necesitarlos, también implica que nosotros deberíamos hacer lo mismo con ellos.

No esperar a que alguien esté enfermo para preguntarle cómo está, no aparecer solamente cuando necesitamos algo, no recordar una amistad únicamente cuando tenemos un favor que pedir. Una relación sólida no se construye acumulando favores, se construye con tiempo, confianza, conversaciones y presencia.

Por eso la comparación con el dinero no es tan fría

A primera vista, decir que un amigo debe ser como el dinero parece reducir una relación humana a una cuestión de utilidad, pero también podemos leer la comparación de otra manera.

No se trata de pensar: "¿Cuánto me puede prestar esta persona?" Sino: "¿Qué tan importante es para mí esta persona antes de necesitar algo de ella?" Y ahí cambia completamente la idea.

La primera pregunta habla de utilidad, la segunda habla de vínculo. Aristóteles ya había establecido esa diferencia muchos siglos antes: una amistad basada únicamente en lo que podemos obtener del otro es distinta de una relación en la que ambas personas desean genuinamente el bien de la otra.

Amistades

Quizá por eso seguimos hablando de esta frase

No sabemos con certeza si Sócrates pronunció exactamente esas palabras, pero quizá eso también explique por qué la frase ha sobrevivido. No necesitamos creer literalmente que un amigo "vale" como una cantidad de dinero para entender lo que intenta decir. Solo tenemos que imaginar esa llamada que probablemente todos hemos hecho alguna vez.

La emergencia ya llegó, necesitas ayuda y entonces sabes exactamente a quién marcar. No porque hayas hecho una lista de contactos de emergencia y no porque hayas puesto a prueba a esa persona.

Lo sabes porque la relación ya estaba construida desde mucho antes y quizá esa sea la verdadera idea detrás de la frase atribuida a Sócrates: no esperes a necesitar a alguien para descubrir el valor de tenerlo en tu vida. La emergencia puede revelar una amistad, pero lo que no puede hacer es crearla.

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