La piratería encontró un producto que prácticamente todos los mexicanos conocen, el huevo. Autoridades sanitarias detectaron en la Región Laguna de Durango productos que presuntamente utilizan de manera irregular los sellos y códigos de trazabilidad de Huevo San Juan para hacerlos pasar por originales. El problema no termina en el cascarón: también fueron identificadas páginas de internet que suplantan la identidad de la marca para ofrecer supuestas ventas y promociones.
La Comisión para la Protección contra Riesgos Sanitarios del Estado de Durango (Coprised) mantiene inspecciones en Gómez Palacio y otros 11 municipios de la Región Laguna para revisar el origen, etiquetado y trazabilidad del producto. Durante uno de los operativos, realizado en el Mercado de Abastos de Gómez Palacio, fueron aseguradas 360 piezas de huevo que no contaban con la documentación sanitaria necesaria para acreditar su procedencia, de acuerdo con los reportes de Milenio.
El sello del cascarón puede revelar el engaño
Uno de los elementos que las autoridades están revisando es precisamente el sello azul que aparece impreso sobre el cascarón. Según explicó Jesús Romero Torres, titular de la oficina regional de Coprised en La Laguna de Durango, los verificadores recibieron capacitación y material gráfico para distinguir las impresiones originales de aquellas que podrían haber sido falsificadas.
En los productos auténticos, los caracteres presentan una impresión definida y uniforme. En cambio, entre las señales que pueden levantar sospechas están diferencias en el grosor de letras y números, irregularidades en el estampado o una calidad de impresión distinta. N+ también reportó que durante las inspecciones se encontraron casos en los que se reutilizaban empaques de marcas conocidas para colocar productos cuya procedencia no estaba clara.
Esto es importante porque el código no es únicamente un elemento visual de la marca. La trazabilidad permite conocer el histórico, ubicación y trayectoria de un producto o lote a lo largo de la cadena de suministro. El manual de Buenas Prácticas Pecuarias de SENASICA explica que, en el caso del huevo, este seguimiento puede abarcar desde la parvada hasta la comercialización y permite identificar dónde, cuándo y cómo pudo originarse una contaminación.
No basta con que el huevo se vea bien
El caso también muestra por qué la procedencia del alimento es tan importante. El manual de SENASICA establece que el huevo debe seleccionarse y clasificarse antes de su comercialización, separando piezas demasiado grandes, rotas, sucias, deformes o con mala calidad de cascarón. Además, la producción debe mantener registros que permitan reconstruir la ruta de cada lote. Entre ellos se encuentran la fecha de recolección, identificación de la nave, número de lote, cantidad recolectada, fecha de embarque y lote de salida.
Por eso, comprar huevo en un establecimiento formal y poder identificar su origen no es un detalle menor. El propio SENASICA señala que las buenas prácticas buscan reducir riesgos físicos, químicos y biológicos y garantizar la inocuidad del producto final.
El Frescómetro es una forma de comprobarlo
Para los consumidores que compraron Huevo San Juan existe una herramienta específica: Frescómetro. De acuerdo con la información proporcionada por la empresa, el usuario puede introducir el código impreso en el cascarón para consultar información como la granja de procedencia y la fecha de empaque.
Si los datos no corresponden o existe alguna inconsistencia, puede ser una señal para desconfiar del producto y evitar consumirlo hasta aclarar su origen. La lógica detrás de este sistema coincide con el principio de trazabilidad de SENASICA, conservar información sobre proveedores, lotes, fechas y destino permite reconstruir el recorrido de un alimento y actuar con mayor rapidez ante un problema sanitario.
El fraude tiene además una versión digital. Huevo San Juan alertó sobre sitios que utilizan su nombre, logotipo, imágenes y elementos de su página oficial para aparentar que son canales legítimos de venta. La empresa señaló que no comercializa huevo por internet y pidió no realizar depósitos, transferencias o apartados a personas o empresas que no pertenezcan a su red autorizada. N+ también reportó esta modalidad y recomendó desconfiar de cualquier página que solicite pagos para adquirir los productos.
¿Qué revisar antes de comprar huevo?
La recomendación más importante es no quedarse únicamente con la apariencia del cascarón. En el caso de Huevo San Juan, conviene revisar que el sello y código tengan una impresión uniforme y utilizar el Frescómetro para comprobar la información disponible.
También hay que prestar atención a señales físicas como rajaduras, suciedad, deformaciones o deterioro. El manual de SENASICA establece que las piezas rotas, sucias, deformes o con mala calidad de cascarón deben separarse durante la selección para comercialización.
Y hay un último elemento que puede parecer aburrido, pero resulta fundamental: la documentación. La trazabilidad no existe solamente en el código impreso; detrás debe haber registros que permitan saber de dónde salió el lote y hacia dónde fue enviado.
Imagen de portada | Pexels
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