Lionel Messi, futbolista: “Me tomó 17 años convertirme en un éxito de la noche a la mañana”; por qué los grandes éxitos nunca son repentinos

Antes de ganar el Mundial, Messi ya había conquistado casi todo.

Lionel Messi
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samantha

Samantha Guerrero

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Entusiasta de la tecnología. Otaku en las sombras, con RGB para ver de noche y debilidad por las historias donde alguien grita “¡Seeenpaiiiii!”. Como diría Vash the Stampede: “¡Este mundo está hecho de amor y paz!”.

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Durante el Mundial de Qatar 2022, daba la impresión de que Lionel Messi había conquistado el mundo de un día para otro. Levantó la Copa del Mundo con Argentina, fue elegido el mejor jugador del torneo y, de pronto, parecía que había completado la única página que faltaba en una carrera que ya parecía imposible de mejorar.

Lo curioso es que él nunca vio ese momento como un éxito repentino. Tiempo después resumió esa idea con una frase que rápidamente comenzó a compartirse por todo el mundo: "Me llevó 17 años y 114 días convertirme en un éxito de la noche a la mañana".

Parece una contradicción, pero en realidad resume toda su carrera. Porque el mayor logro de Messi nunca fue ganar un Mundial. Fue mantenerse durante casi dos décadas en la cima del futbol para llegar hasta ese momento.

Mucho antes del Mundial

Los 17 años y 114 días no son una forma de hablar, son un cálculo. Corresponden al tiempo que transcurrió entre el 16 de octubre de 2004, cuando Messi debutó oficialmente con el primer equipo del Barcelona, y el 18 de diciembre de 2022, el día en que Argentina derrotó a Francia en la final del Mundial.

Entre esas dos fechas jugó más de mil partidos como profesional, marcó cientos de goles, levantó decenas de títulos y ganó prácticamente todos los premios individuales que existen en el futbol. Lo curioso es que, para mucha gente, nada de eso bastó hasta que levantó la Copa del Mundo.

El jugador que parecía tenerlo todo, menos lo único que todos le pedían

Cuando llegó a Qatar 2022, Messi ya era uno de los futbolistas más exitosos de todos los tiempos. Había conquistado diez títulos de LaLiga con el Barcelona, cuatro Champions League, siete Balones de Oro; hoy ya suma ocho, siete Copas del Rey y decenas de campeonatos nacionales e internacionales. También había superado los 700 goles oficiales y los mil partidos como profesional.

Pero para buena parte del debate futbolístico todavía faltaba "el" título. Durante años la pregunta fue la misma: ¿podía ser considerado el mejor de la historia sin haber ganado un Mundial?

Todos sus logros parecían quedar en segundo plano frente a un solo trofeo. Por eso la frase sobre los 17 años y 114 días tiene tanto peso: recuerda que incluso alguien que llevaba más de una década dominando el futbol seguía siendo visto por muchos como una historia incompleta.

Las derrotas que casi cambiaron la historia

El camino tampoco estuvo lleno únicamente de triunfos. Con la selección argentina perdió la final de la Copa América 2007, la del Mundial de Brasil 2014, la Copa América 2015 y la Copa América Centenario 2016.

Trofeo Messi

La última fue un golpe especialmente duro. Después de caer frente a Chile en la tanda de penales, Messi anunció algo que parecía impensable: "La Selección se terminó para mí."

Las críticas, la presión mediática y la frustración acumulada parecían haber puesto punto final a su historia con Argentina. Pero apenas unos meses después regresó y esa decisión terminó cambiando todo.

El Mundial solo fue el último capítulo

Cuando Argentina ganó el Mundial en Qatar, millones de personas sintieron que estaban viendo nacer una leyenda. En realidad, la leyenda llevaba años construyéndose; lo que cambió no fue Messi, sino la forma en que el resto del mundo veía su carrera.

El Mundial no lo convirtió en uno de los mejores futbolistas de la historia. Simplemente eliminó el único argumento que muchos utilizaban para cuestionar su lugar entre los más grandes. Y quizá por eso la frase terminó trascendiendo el futbol.

Una historia que millones de mexicanos también hicieron suya

Y México tampoco fue ajeno a ese fenómeno. La final entre Argentina y Francia fue uno de los eventos deportivos más vistos del año en la televisión mexicana. De acuerdo con cifras de TelevisaUnivision, el partido reunió a más de 19 millones de espectadores entre televisión abierta y plataformas digitales.

No era casualidad. Durante años, Messi construyó una relación muy particular con la afición mexicana. Sus visitas con el Barcelona, la rivalidad deportiva con la Selección Mexicana y la admiración que despertó incluso entre quienes apoyaban a otros equipos hicieron que su consagración trascendiera fronteras.

Por eso la frase sigue apareciendo constantemente en redes sociales mexicanas. No solo resume la carrera de uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos; también cuestiona una idea que todos repetimos alguna vez: creer que los grandes éxitos aparecen de un día para otro.

El problema es que el éxito casi siempre parece repentino

La historia de Messi refleja algo que ocurre una y otra vez. Cuando un artista gana un Óscar, un científico recibe un Nobel o una empresa se convierte en un gigante tecnológico, solemos fijarnos únicamente en el resultado.

Messi Frase

Lo que casi nunca vemos son los años de trabajo, las derrotas, las decisiones difíciles y la constancia que hicieron posible ese momento. En el caso de Messi, ese proceso duró exactamente 17 años y 114 días.

La ciencia también explica por qué el éxito parece llegar de golpe

Esa percepción coincide con lo que han estudiado distintos especialistas sobre el alto rendimiento. La psicóloga Angela Duckworth, profesora de la Universidad de Pensilvania y autora de Grit: The Power of Passion and Perseverance concluye que el talento, por sí solo, rara vez explica los grandes logros.

La diferencia suele estar en otra parte: en la combinación de pasión, disciplina y perseverancia durante años, incluso cuando los resultados tardan mucho en aparecer.

Vista desde esa perspectiva, la carrera de Messi encaja casi a la perfección. Su mayor victoria no fue un partido ni un trofeo. Fue mantener un nivel de excelencia durante casi dos décadas, soportando lesiones, derrotas y una presión que muy pocos deportistas han vivido.

La frase que va mucho más allá del futbol

Hoy resulta fácil recordar la imagen de Messi levantando la Copa del Mundo. Lo difícil es recordar todo lo que ocurrió antes, como las cuatro finales perdidas con Argentina, las lesiones, las críticas y el retiro temporal de la selección.

Los años en los que, pese a ganar prácticamente todo con el Barcelona, seguía escuchando que todavía le faltaba un Mundial para entrar en la conversación del mejor futbolista de la historia.

Quizá por eso la frase sigue resonando, porque recuerda algo que solemos olvidar: los grandes éxitos rara vez aparecen de la noche a la mañana. Simplemente, hay historias que pasan tantos años construyéndose que, cuando finalmente llegan a su momento más brillante, parece que ocurrieron de un día para otro y, en el caso de Lionel Messi, ese "éxito de la noche a la mañana" tardó exactamente 17 años y 114 días.

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