
La inteligencia artificial quiere dar el siguiente paso: pasar de sugerir compras a realizarlas por ti.
Las compras por internet parecían depender de una misma rutina: buscar productos, comparar precios, leer reseñas y finalmente decidir si valía la pena dar clic en “comprar”. Pero esa lógica podría comenzar a cambiar. Ahora, la inteligencia artificial no solo quiere ayudarte con sugerencias de productos; también quiere pagar por ello.
Visa anunció que integró su red de pagos dentro de ChatGPT para permitir que agentes de inteligencia artificial puedan completar compras en nombre de los usuarios. La apuesta es ambiciosa: transformar al chatbot en algo más cercano a un comprador personal digital capaz de buscar, elegir y pagar productos sin que el usuario tenga que abandonar la conversación.
Sin embargo, el anuncio también abre preguntas sobre qué tanta libertad le estamos dando a una IA. ¿Qué tan cómodo se sentirá alguien dejando que una IA use su tarjeta bancaria? ¿Quién responde si compra algo equivocado o si ocurre un fraude? En ese sentido, Visa y OpenAI parecen estar intentando resolver uno de los mayores obstáculos de la economía impulsada por IA: la confianza.
Visa quiere que ChatGPT pase de asistente a comprador
De acuerdo con información de AP News, Visa integró su infraestructura de pagos directamente en ChatGPT, lo que permitirá que los usuarios vinculen sus tarjetas para que agentes de IA completen transacciones de forma independiente.
La diferencia frente a experimentos previos es importante. Hasta ahora, herramientas de inteligencia artificial podían sugerir productos o ayudar a comparar opciones, pero rara vez llegaban hasta el momento de la compra. Con esta integración, ChatGPT podría buscar unos audífonos inalámbricos dentro de cierto presupuesto, encontrar una oferta y comprarlos automáticamente en cualquier comercio compatible con Visa.
Jack Forestell, director de producto y estrategia de Visa, explicó durante un evento en San Francisco que la idea es que los agentes de IA comiencen a participar activamente en la economía digital. Según el ejecutivo, la meta es que estas compras sean “confiables, seguras y fluidas”.
No es el primer intento de OpenAI en comercio electrónico. A finales del año pasado, la compañía lanzó Instant Checkout, una función que permitía a ChatGPT rastrear productos en internet y sugerir compras. Sin embargo, el sistema tuvo errores frecuentes y, además, enfrentó resistencia de comerciantes por las comisiones asociadas. La herramienta fue retirada en marzo.
El verdadero reto no es tecnológico: es convencer a la gente de confiar en una IA
Aunque la promesa parece futurista, Visa reconoce que todavía existe un problema central: permitir que una inteligencia artificial gaste dinero en nombre de una persona implica un nivel de confianza muy distinto al de pedir recomendaciones.
Para reducir riesgos, Visa aseguró que el sistema incluirá medidas de seguridad como límites de gasto, pasos obligatorios de aprobación y comercios autorizados. En otras palabras, al menos al inicio, las compras probablemente seguirán necesitando confirmación humana antes de completarse.
Las preocupaciones han sido expuestas tanto por bancos como por comerciantes minoristas, quienes temen problemas como compras equivocadas, cargos no reconocidos o incluso fraudes, especialmente si una inteligencia artificial tiene acceso a tarjetas de crédito o débito.
Por ahora, Visa no reveló detalles sobre costos, comisiones ni términos financieros de la alianza con OpenAI.
La carrera por el comercio con IA ya empezó y Visa no quiere quedarse atrás
El movimiento también deja claro que la competencia por ganar en el comercio impulsado por IA ya comenzó. Amazon experimentó durante años con Alexa como asistente de compras, aunque limitada a productos dentro de su ecosistema. Mastercard, principal rival de Visa, también anunció iniciativas similares para que agentes de IA puedan contratar servicios en nombre de empresas.
El cambio parece apuntar hacia una nueva etapa del comercio digital: una donde la IA deje de ser solo una herramienta de consulta para convertirse en un intermediario activo entre consumidores, bancos y comercios.
Sin embargo, la adopción probablemente será gradual. Forestell reconoció que la mayoría de las personas todavía querrá aprobar manualmente las compras. Pero Visa parece estar segura de que, después de cientos de transacciones exitosas, la falta de confianza termine convirtiéndose en costumbre.
Porque si la inteligencia artificial ya puede responder preguntas, organizar agendas y resumir documentos, quizá el siguiente paso sea mucho más cotidiano: decidir qué comprar… y pagarlo sin pedir permiso cada vez
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