Durante décadas, la caja manual fue el estándar absoluto: la forma correcta, la forma de verdad, de conducir. Después llegaron las automáticas, las de doble embrague, los sistemas CVT, y el manual quedó como reliquia de nostálgicos o como opción de entrada para quien no podía pagar algo mejor. Esa historia está cambiando, al menos según uno de los directivos más importantes de Nissan.
Yutaka Sanada, director ejecutivo de Nismo, la división de alto desempeño de Nissan, declaró para Car Expert que la demanda por vehículos de tres pedales está regresando. No fue un comentario al margen. Sanada lo dijo durante el anuncio del primer Nismo Performance Centre en Australia, un centro que abrirá en Melbourne a finales de 2026, con la transmisión manual como parte explícita de la conversación sobre el futuro de la marca.
Yutaka Sanada, director ejecutivo de Nismo y Steve Milette, director general de Nissan Oceania.
La declaración de Sanada cobra más peso cuando se revisa lo que pasó con el Nissan Z Nismo en Australia. El auto llegó al mercado solo con transmisión automática de nueve velocidades. Los clientes reclamaron. Y Nissan escuchó: ya está confirmada una versión manual para ese mismo mercado. No es un gesto menor. Es una corrección de rumbo motivada directamente por la presión del público comprador.
Nissan no es el único fabricante que voltea a ver al clutch con nuevos ojos. Subaru ya tramitó una patente para integrar transmisión manual en vehículos eléctricos. Hyundai trabaja en algo similar. Ford, por su parte, no tiene ningún plan de retirar el Mustang manual: su director ejecutivo global, Jim Farley, dejó claro que esa caja de cambios solo saldrá de Ford cuando alguien se la arranque de las manos. Porsche sigue vendiendo el 911 con palanca de seis velocidades. BMW se comprometió a mantener manuales en sus modelos M2, M3 y M4 hasta 2030. El patrón es claro.
Nissan no es el único fabricante que voltea a ver al clutch con nuevos ojos.
La razón por la que el manual casi desapareció no fue solo la comodidad. La electrificación le pegó duro. Un motor eléctrico no necesita caja de cambios tradicional, y los híbridos complican aún más la ecuación mecánica. Por eso el esfuerzo de Subaru o Hyundai por patentarlo en autos electrificados tiene tanto valor: implica ingeniería nueva, inversión real, apuesta de largo plazo. Nadie gasta dinero en algo que no tiene mercado.
Lo que Sanada describió no es solo nostalgia. Hay un segmento de compradores, probablemente jóvenes que nunca tuvieron un auto manual pero que crecieron con simuladores y videojuegos de carreras, que quiere esa conexión física con el vehículo. El mercado deportivo asequible lo refleja: el Toyota GR86, el Subaru BRZ, el Mazda MX-5, el Honda Civic Type R, el Hyundai i30 N y el Toyota GR Corolla, todos ofrecen caja manual. No como concesión, sino como argumento de venta.
Lo que Sanada describió no es solo nostalgia
La gente lo nota, lo menciona y, en algunos casos, lo castiga con la cartera
El caso más revelador del momento quizás sea el Honda Prelude. El auto regresó al mercado con motor híbrido, pero sin transmisión manual, a pesar de que el antiguo CR-Z ya había combinado esa tecnología con tres pedales hace más de una década. Fue una decisión que generó críticas. Demuestra que la ausencia del manual ya no pasa desapercibida: la gente lo nota, lo menciona y, en algunos casos, lo castiga con la cartera.
Nissan tiene algo pendiente con esta conversación. El GT-R R35, el auto que definió a la marca en el mundo del desempeño durante casi dos décadas, nunca tuvo caja manual. Apostó todo a una transmisión automática de doble embrague, y funcionó en términos de rendimiento. Pero hay quienes siempre lo vieron como un auto que le quitó algo al conductor. Si las palabras de Sanada se convierten en producto real, el próximo capítulo de Nismo podría escribirse, literalmente, con tres pedales.
En Xataka México | Fue uno de los SUV favoritos de los mexicanos durante 25 años; Nissan lo renueva y sube su precio
En Xataka México | Nissan, Volkswagen y Chrysler no querían fabricar en México. Un decreto los obligó y la industria cambió para siempre
Ver 0 comentarios