El diésel en México no apunta a una baja rápida. El petróleo ya corrigió parte del golpe que dejó el conflicto entre Estados Unidos e Irán, pero ese cambio no llega de inmediato al precio que pagan transportistas, empresas y automovilistas. Hoy la duda real es otra. No basta con saber si subirá otra vez. Lo que preocupa es cuánto tiempo más seguirá en niveles altos.
El cambio en el mercado empezó a principios de abril. En eos días se anunció un alto al fuego temporal de dos semanas entre Estados Unidos e Irán, sujeto a la reapertura parcial del estrecho de Ormuz. La reacción fue inmediata. El Brent acumuló una caída semanal de 13.77 por ciento, la más fuerte en nueve meses. En solo una semana perdió más de 15 dólares frente al nivel que tenía cuando todavía superaba los 110 dólares por barril.
Gasolinera en CDMX.
La explicación está en el peso de Ormuz para la energía global. Por esa zona pasa cerca de 20% del petróleo mundial. El cierre parcial desde el inicio del conflicto empujó el crudo hasta rozar 146 dólares en los momentos más tensos. Cuando aparecieron señales de tregua, el precio cayó de 110 a 94 dólares en pocas horas. El mercado entendió que el riesgo inmediato había bajado.
Ese respiro, sin embargo, no se ve de forma automática en las gasolineras mexicanas. Cuando el crudo sube, el combustible suele ajustar rápido. Cuando baja, las estaciones tardan más en reflejarlo. La razón es simple. Muchas empresas aún venden producto comprado a precios más altos. Mientras ese inventario no se agote, la baja tarda en pasar al precio final.
Por eso la caída del petróleo no significa alivio instantáneo para el diésel. Las referencias del sector apuntan a un plazo de entre 14 y 28 días para que el cambio se note de forma más clara. En varios casos, el efecto real aparece hasta después de cuatro semanas. A eso se suma otro problema. Nadie puede asegurar que no aparezca otro factor internacional capaz de volver a mover el mercado.
En medio de esa presión, el sector gasolinero en México reiteró la intención de colocar el precio público del diésel por debajo de 28.28 pesos por litro durante esta semana. La meta muestra que existe margen para intentar un ajuste. Aun así, el dato no garantiza que el consumidor vea pronto una baja amplia. Entre la intención del sector y el precio real todavía hay varios obstáculos.
Campaña del Gobierno de México para señalar estaciones de carga con percios por arriba de lo pactado.
Todo depende de Irán y su alto al fuego
El más delicado es la propia tregua. El escenario favorable depende de que el alto al fuego resista. Matt Smith, analista de Kpler, advirtió que persiste cautela entre quienes cruzan por el estrecho porque Irán todavía podría mantener vigilancia en la zona. Esa reserva frena la normalización del tráfico marítimo y también retrasa un descenso más estable en el precio del crudo.
A ese panorama se suma la caída de producción petrolera, que en marzo fue más fuerte que en los peores meses de la pandemia. Recuperar esa capacidad tomará tiempo. La EIA prevé que el petróleo podría moderarse en la segunda mitad de 2026 si el contexto internacional logra estabilidad. Mientras eso no pase, el diésel en México seguirá bajo presión. El precio puede bajar un poco, pero hoy no hay señales firmes de que volverá pronto a un nivel cómodo.
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