“La idea es que lo que se produce en México también se consuma en México”. Con esa frase, la presidenta Claudia Sheinbaum resumió la nueva estrategia del gobierno federal para impulsar a la industria siderúrgica nacional y reducir la dependencia de acero importado, particularmente de China.
La disputa comercial entre México y China ya no se limita a autos eléctricos, calzado o textiles. Ahora el acero se convirtió en el nuevo frente de una estrategia industrial que busca fortalecer la producción nacional y reducir la dependencia de importaciones en sectores considerados estratégicos.
El gobierno federal firmó la semana pasada el Acuerdo para el Fomento de la Industria Siderúrgica Mexicana junto con representantes de la industria del acero, la construcción y la vivienda. El objetivo es claro: que las obras públicas utilicen prioritariamente el acero producido en México, incluso si eso significa dejar de comprar únicamente la opción más barata.
La decisión llega en un momento particularmente complejo para la siderurgia nacional. Mientras las importaciones de acero chino continúan creciendo, el sector también enfrenta el impacto de los aranceles de hasta 50% impuestos por Estados Unidos al acero mexicano bajo la Sección 232, una medida que ha reducido exportaciones y presionado la operación de plantas nacionales.
El acero mexicano tendrá prioridad en carreteras, puentes y vivienda
De acuerdo con información publicada por El Economista y La Jornada, el acuerdo se sostiene sobre tres ejes: contrataciones públicas, financiamiento para infraestructura y compromisos de alto impacto en construcción y vivienda.
La secretaria de Anticorrupción y Buen Gobierno, Raquel Buenrostro, explicó que las dependencias federales deberán coordinarse para privilegiar la compra de acero nacional, establecer acuerdos de suministro con empresas mexicanas y garantizar precios competitivos y disponibilidad de materiales.
En este contexto, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, afirmó que la siderurgia es estratégica para la autonomía productiva del país y defendió que el origen de los productos también debe ser un criterio relevante en las compras gubernamentales.
La medida forma parte del llamado Plan México, una estrategia industrial con la que el gobierno busca utilizar el gasto público como herramienta para fortalecer cadenas productivas locales y sustituir importaciones.
China es uno de los mayores proveedores de acero para México
El peso del acero chino en México ayuda a explicar por qué el gobierno decidió intervenir. Datos de la Secretaría de Economía muestran que China ya es el segundo país que más acero exporta hacia México, solo detrás de Estados Unidos.
Durante 2024, México importó alrededor de 1,982 millones de dólares en artículos de hierro o acero provenientes de China. Estados Unidos se mantuvo como el principal proveedor con 5,454 millones de dólares, seguido por Alemania con 574 millones, Taiwán con 414 millones y Japón con 392 millones de dólares.
Las importaciones se concentran principalmente en entidades industriales y logísticas. Ciudad de México encabezó las compras externas con 1,669 millones de dólares, seguida de Nuevo León con 1,552 millones, Baja California con 1,143 millones y Coahuila con 894 millones.
Al mismo tiempo, México mantiene una fuerte actividad exportadora en este sector. Nuevo León lideró las exportaciones de artículos de hierro y acero con 2,261 millones de dólares en 2024, seguido de Veracruz con 1,789 millones y Coahuila con 1,540 millones. Estados Unidos sigue siendo el principal destino comercial para el acero mexicano con exportaciones por 7,763 millones de dólares.
A nivel global, China continúa dominando ampliamente el mercado siderúrgico. La Secretaría de Economía indica que el país asiático fue el principal exportador mundial de artículos de hierro y acero en 2022 con más de 108,654 millones de dólares, muy por encima de Alemania y Estados Unidos.
La presión del acero chino llevó al sector a un punto crítico
Durante años, la industria acerera mexicana denunció prácticas de dumping —una práctica comercial que consiste en vender productos en el extranjero a precios artificialmente bajos para ganar mercado— y competencia desleal provenientes principalmente de China.
Según Expansión, el problema se agravó porque el acero chino comenzó a ingresar no solo como materia prima, sino también integrado en productos manufacturados como autos, electrodomésticos y maquinaria.
La Cámara Nacional de la Industria del Hierro y del Acero (Canacero) sostiene que el sector opera bajo presión desde hace varios años. En 2025, la producción nacional cayó mientras las exportaciones a Estados Unidos se desplomaron tras la reactivación de aranceles.
Sergio de la Maza, presidente de Canacero, aseguró que el nuevo acuerdo permitirá respaldar cerca de 90,000 empleos directos y dar certidumbre a inversiones superiores a 8,000 millones de dólares.
Por ahora, la industria descarta que esta política provoque aumentos inmediatos en el precio del acero. En entrevista con Milenio, Salvador Quesada, director general de Canacero, afirmó que el objetivo no es distorsionar precios, sino crear “condiciones reales de competitividad” frente a productos importados bajo esquemas considerados desleales.
El reto será proteger la industria sin frenar la competencia
El impacto potencial del acuerdo es relevante porque la construcción consume cerca del 60% del acero utilizado en México. Tan solo para proyectos federales de infraestructura en 2026, el gobierno estima requerir alrededor de 200,000 toneladas de acero entre materiales estructurales y de refuerzo.
Además, programas como Vivienda para el Bienestar y los proyectos ferroviarios del sexenio podrían convertirse en una fuente constante de demanda para la industria nacional.
El objetivo sigue siendo que la protección comercial puede dar un respiro temporal a la siderurgia mexicana. Sin embargo, especialistas y empresarios coinciden en que el desafío radica en la viabilidad a largo plazo. Todo dependerá de mantener competitividad en costos, calidad e innovación frente a un mercado global donde China continúa dominando más de la mitad de la producción mundial de acero.
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