Una de las cosas que aprendí cuando me independicé fue la famosa frase de Ratatouille: "Cualquiera puede cocinar". Eso es cierto, pero cualquiera que quiera darle sazón a la comida por lo menos debe importarle un poco su alimentación, así como dejar de lado la comida chatarra y los excesos de grasa.
En mi caso, sabía que quería dos cosas: reducir mis porciones, que muchas veces viviendo en casa de los papás no es posible, y como segunda cosa, comer cosas más ricas que no requieran estar horas pegado a la cocina. Por suerte, encontré el truco de los restauranteros para que esto fuera posible, y sí, funciona. Por lo menos a mí.
Cuál es el truco que mejoró mi sazón en la cocina
El truco está en cocinar por orden, por lo menos cuando vamos a sofreír y necesitamos que la comida tenga cimientos aromáticos y de sabor. De hecho, el truco lo vi en TikTok primero y después en distintos blogs de cocina, así como páginas de fabricantes de ingredientes de cocina.
En otras palabras, cuando tus recetas requieran comenzar con la cocción de ajo y cebolla, sí existe un orden, y quizá no lo sabías. Lo primero es entender que los tipos de cebolla y ajo que usemos afectan la receta final, al igual que la forma en que se cortan los dientes del segundo. Por ejemplo, la cebolla morada es mucho más fuerte que la tradicional y, aunque su sabor sea similar, no son lo mismo.
Como consenso general, la mayoría de las recetas empiezan con pochar, rehogar, freír o sofreír cebolla y ajo, casi siempre juntos o incluso directamente junto con otras hortalizas aromáticas como apio, pimiento o puerro. Para ello, Borges explica que la cebolla tiene más contenido de agua que el ajo y necesita más tiempo para cocinarse.
Por ello, si quieres que ambos ingredientes estén cocinados en su punto, empieza con la cebolla, espera a que el agua se evapore, adquiera una textura tierna y empiece a dorarse, antes de echar el ajo. Si te adelantas, el ajo puede quemarse o cocerse en exceso, perderá propiedades y ganará en defectos.
Por otro lado, si buscamos que el ajo enriquezca la preparación, lo ideal sería dorarlo solo antes o bien dorarlo al mismo tiempo que las especias, como en la cocina india. No está de más mencionar que esto debe hacerse sin perder de vista la sartén, a fuego medio o medio-bajo, partiendo de una grasa fría sobre la sartén caliente.
También es importante mencionar que no debemos esperar a que el aceite se caliente mucho, ya que podrías quemar los ingredientes en poco tiempo. Además, entre más aplastados estén, más rápido se quemarán y amargarán, por lo que es mejor cortarlos con un cuchillo bien afilado.
Una vez que el ajo haya cogido algo de color y liberado sus aromas, añade la cebolla, remueve bien y continúa el sofrito normalmente, dejando que esta libere su agua y azúcares naturales. Por el contrario, si no te gusta el sabor a ajo intenso, empieza por la cebolla o añade ambos al mismo tiempo para una base más equilibrada.
En este punto debemos entender que hay que priorizar otra técnica culinaria: el control del fuego. Y es que la cocción a fuego lento aparece como una práctica que nos invita a poner freno, a saborear cada momento y a disfrutar de platos llenos de aroma y textura. Esta técnica logra intensificar los sabores, dar mejor textura a muchas carnes y tener alimentos con mejor imagen visual.
También complementa la eliminación de las bacterias y conserva los nutrientes, por lo que debe ser la otra técnica definitiva que debe guiar tu cocina para tener mejor sazón sin ser un chef experto. Aunque de vez en cuando un pedido de Uber Eats no esté de más.
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