Cuando era niño, usaba mis tenis favoritos hasta que tuvieran hoyos. Y es que literalmente no me los quería quitar y, combinaran o no con mi ropa, siempre quería ponérmelos. Solo había pausas para ir a la escuela con zapatos, y en esas pausas mi mamá aprovechaba para lavarlos.
Me encantaba esa edad porque nada dolía, todo era risa y el cuerpo parecía de hule. A mis más de 20 años eso cambia poco a poco; por ejemplo, hace unas semanas noté que mis tenis para correr ya no estaban funcionando. ¿Cómo lo supe sin fecha de caducidad o un gran agujero en el calzado? Fácil: cada que terminaba mi rutina de correr, me dolían los pies. Así que me puse a investigar.
De qué depende el tiempo para cambiar tus tenis de correr
Comencemos con un tema importante: en principio hablaré específicamente de los tenis de correr, que son los que más deberían preocuparte si es que haces ejercicio constantemente. En sencillas palabras, esto se debe a que literalmente requerimos de que su suela funcione bien para hacer el deporte correctamente.
Marcas como Nike lo explican de forma bastante sencilla, y es que a medida que se acumulan los kilómetros, incluso el par de tenis de correr más duradero y caro del mundo llegará a su fecha de vencimiento.
De hecho, la duración de los tenis de correr depende de variables como dónde corres, qué distancia y con qué frecuencia. Lo importante es revisar tus tenis y cómo responde tu cuerpo a ellos. Algunos de los indicadores de que ya es hora son la suela desgastada o las ampollas frescas en los dedos de los pies.
Por otro lado, marcas como Asics explican que también influyen factores como el tipo de terreno donde corremos, ya que hay diferencias entre asfalto, senderos o una combinación de los dos, debido al impacto de la suela sobre los terrenos duros y los más blandos.
También influye el estilo de carrera en la vida útil de tus tenis. Y es que así como hay números de zapatos, hay tipos de marchas y pisadas. Si no tienes muy claro de qué forma impactan tus pies contra el suelo, observa la suela de tu calzado y comprueba qué parte se ha desgastado más: la delantera o el talón. Una vez identificado, quizá un podólogo te pueda ayudar a saber qué tipo de tenis te convienen.
Pero si pisas con el talón, se trata del tipo de pisada más común en los corredores de larga distancia sobre asfalto. Si es tu caso, puede que tengas que reemplazar tus tenis de correr más a menudo. Por otro lado, si pisas con la parte delantera, que es más frecuente entre velocistas y corredores de montaña, puedes presentar desgaste debajo del dedo gordo o en el exterior del antepié, aunque los tenis se dañan un poco menos rápido.
Finalmente, está el tema de tu peso y tu complexión. Los tenis de un corredor más alto y corpulento que la media se desgastan antes, a menos que estén diseñados para tu constitución y estilo de carrera específicos. Contar con una mayor sujeción y amortiguación ayudará a que tu calzado dure el máximo tiempo posible.
Cuánto tiempo durarán mis tenis de correr y cómo darme cuenta
Una vez que tenemos en cuenta todo lo anterior, vamos a ver lo que dicen los expertos en podología. El doctor Roberto Chaves Castellví, del Colegio de Podólogos de Cataluña, afirma que lo ideal es cambiar de calzado después de los 800 kilómetros corridos, ya que el calzado pierde amortiguación, o bien cuando notes que la suela ha perdido su agarre.
Mientras que los mismos fabricantes Nike y Asics afirman que debe ser entre los 500 y 900 kilómetros, pero aplica lo mismo: dependerá del uso, tipo de suelo y pisadas. En mi caso, corro en asfalto con un promedio de 15 kilómetros semanales, lo que me da 60 kilómetros al mes y aproximadamente 700 kilómetros al año. Es decir, si todavía siento mis tenis en buenas condiciones, podrían durarme hasta un año y un par de meses más.
Lo importante es que algunas de las señales para darte cuenta de que tus tenis deben ir a mejor vida, son:
- Si las partes de la suela de goma están tan desgastadas que se puede ver la espuma más blanda que hay debajo.
- La entre suela está muy blanda y se hunde fácilmente bajo presión, e incluso se pueden ver pliegues a lo largo de esta.
- Los dedos desgastan la puntera de la zapatilla y la desgarran.
- La suela de una de las zapatillas se desgastan de forma desigual a la otra.
- Una o ambas zapatillas cojean al colocarlas sobre una superficie plana.
- Si empiezas a notar dolor en los pies, tobillos o rodillas después de correr
- Si sientes que el pie se mueve demasiado dentro del zapato o notas que la estructura del calzado está deformada, es hora de cambiarlo.
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