Durante muchos años, la sala de estar giró alrededor del televisor, con los sillones, el sofá y otros muebles orientados en su dirección o creados para alojar este aparato. Ahora, una nueva tendencia en decoración busca cambiar esto para convertirla en algo más que un espacio para ver películas o series.
La idea es repensar dónde y cómo colocar este aparato para evitar que domine todo el espacio. De acuerdo con medios como El Cronista, al ser los televisores cada vez más delgados, lo que permite ocultar más fácilmente los cables, los muebles clásicos han perdido funcionalidad y se observa una preferencia cada vez más creciente por soluciones ligeras que dan un nuevo aire a estos espacios.
¿Cómo ocultar el televisor sin perder funcionalidad?
Hay muchas soluciones que se adaptan al tamaño del espacio. Algunas de las propuestas permiten esconder la televisión, mientras que otras reducen su impacto visual para que no compitan con el resto de la decoración en la sala de estar.
Esconderla detrás de paneles
La opción más radical es que la pantalla desaparezca cuando no se usa. El inconveniente es que requiere espacio y una instalación cuidadosa. Además, como advierte Hola, un mueble a medida obliga a conservar siempre el mismo tamaño de televisor.
Integrarla en una pared de madera
Otra vía pasa por hacerla parte de la composición. La interiorista Eli Balsells, de EBC Interiores, recomienda un muro continuo, ya sea de madera, yeso, microcemento o piedra, para que la pantalla deje de ser el foco.
Mueble largo y con presencia
Balsells también menciona que, cuando el mueble destaca por su longitud, material o diseño, la tele deja de ser el foco y se integra en una composición horizontal.
Un mueble que cambie de orientación
En espacios multifuncionales pesa más la flexibilidad que la discreción. Según Terra, muebles como el Connect, de Extendo, permiten reorientar la pantalla según la actividad. El televisor sigue visible, pero deja de dictar la distribución.
Un mueble bajo y discreto
Otro artículo de TV Azteca recomienda optar por un mueble bajo de líneas simples que comparta espacio con libros, plantas y objetos. Algunas tiendas recomiendan que el mueble sea entre 20% y 30% más largo que el televisor y que el centro de la pantalla quede a unos 105-110 centímetros del piso.
Muebles suspendidos
Fijar el mueble a la pared y dejar libre el piso da sensación de amplitud y facilita la limpieza. Esto no oculta la pantalla, pero reduce su peso visual, algo útil en cuartos pequeños.
Imagen | IA.
Cómo elegir
No hay una solución única. Si el objetivo es que el televisor desaparezca, los paneles son la opción más completa. En cambio si se busca una intervención simple, un mueble bajo o suspendido basta. Antes de decidir conviene revisar las conexiones eléctricas, la ventilación del equipo y el acceso a los cables.
Al final no se trata de decirle adiós a la tele. Más bien lo que se busca es que este aparato deje de ser el que domine toda la sala, permitiendo a otros muebles y decoraciones destacar y, sobre todo, resignificar el espacio para que sea un sinónimo de convivencia.
Imagen de portada | Pexels.
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