Hace unos 10,000 años, la humanidad dio un giro radical: pasó de la caza y la recolección a la agricultura. Lo desconcertante es que nuestra especie había sobrevivido cientos de miles de años sin sembrar ni cosechar. Entonces, ¿qué motivó este cambio? Una hipótesis cada vez más discutida sugiere que el impulso no fue el pan, sino la cerveza.
La llamada “hipótesis del mono borracho” plantea que nuestra atracción por el alcohol tiene raíces evolutivas: los primates que consumían frutas fermentadas desarrollaron una afinidad genética hacia el etanol. Esa preferencia habría trascendido hasta los primeros humanos, que encontraron en la fermentación no solo un alimento seguro, sino también un medio de cohesión social.
¿Pan o cerveza? esa es la cuestión...
Durante décadas se pensó que el pan fue el motor de la agricultura. Sin embargo, estudios recientes han encontrado residuos de cerveza en morteros de hace 13,000 años en la cueva de Raqefet, Israel, lo que sugiere que la producción de alcohol antecedió a la agricultura organizada.
El reto para los arqueólogos es distinguir entre los restos de pan y los de cerveza, ya que ambos dejan residuos de almidón similares. Según Jiajing Wang, de la Universidad de Dartmouth, la diferencia está en los procesos: germinar granos, cocerlos y fermentar con levaduras silvestres daba lugar a una bebida espesa, nutritiva y calórica, muy distinta a la cerveza moderna.
La “cerveza” de la Edad de Piedra era más bien una papilla dulce y fermentada. Además de aportar proteínas y calorías, podía ser más segura que beber agua de ríos contaminados. Investigadores como Brin Hayden señalan que estas bebidas se usaban en ceremonias y celebraciones, en ese sentido, la cerveza no era solo alimento: era un símbolo cultural y espiritual que ayudaba a estructurar las primeras sociedades.
La hipótesis del “mono borracho”
Robert Dudley, de la Universidad de California, propuso que nuestra atracción por el alcohol proviene de ancestros que dependían de frutas fermentadas. Esta teoría explica por qué los humanos metabolizamos el etanol mejor que otros primates y por qué el alcohol sigue siendo central en la vida social.
Es así que el vínculo entre evolución y alcohol sugiere que la agricultura pudo haber sido impulsada por la necesidad de asegurar un suministro constante de cereales para elaborar bebidas fermentadas, más que por la producción de pan.
La discusión sigue abierta: ¿fue el pan, la cerveza o ambos los que motivaron la agricultura? Los hallazgos arqueológicos muestran que la producción de alcohol existía antes de la agricultura organizada, pero no hay pruebas definitivas de que fuera el factor decisivo.
Lo cierto es que tanto el pan como la cerveza se convirtieron en pilares de la alimentación y cultura humana. Aunque hoy los consumimos de formas muy distintas, ambos productos siguen siendo símbolos de identidad y convivencia en múltiples sociedades.
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