La inteligencia artificial generativa está cambiando la forma en que trabajamos, aprendemos y organizamos nuestras tareas. Sin embargo, hay un grupo que parece haber adoptado estas herramientas con especial rapidez: las personas neurodivergentes.
El término neurodivergente se utiliza para describir a personas cuyo cerebro funciona de manera diferente al promedio. Se trata de un concepto que engloba diferentes formas de procesamiento cognitivo, según Cleveland Clinic: como el autismo, el TDAH o la dislexia. Estas diferencias pueden implicar desafíos en contextos especiales, pero también destacan por tener habilidades particulares como una memoria destacada, pensamiento visual y una gran capacidad para resolver problemas complejos.
Según explica la experta en transformación del trabajo e inteligencia colectiva Mélodie Ardouin, existe una sobrerrepresentación de perfiles neurodivergentes entre quienes comenzaron a experimentar temprano con herramientas de IA generativa. No se trata de una coincidencia: para muchos usuarios, estas tecnologías funcionan como un apoyo para gestionar tareas cognitivas complejas.
Un artículo publicado en el diario económico francés La Tribune señala que quienes utilizan con frecuencia la IA generativa suelen enfrentar una carga cognitiva elevada. En este contexto, la inteligencia artificial no solo sirve para trabajar más rápido, sino que también actúa como una asistencia que ayuda a compensar algunas dificultades relacionadas con las funciones ejecutivas.
La IA se adapta a los cerebros neurodivergentes
Uno de los casos más claros aparece en personas con TDAH. Para ellas, organizar tareas complejas o estructurar proyectos puede convertirse en un reto importante. En ese escenario, herramientas como ChatGPT, Claude o incluso Gemini pueden funcionar como asistentes para generar ideas, ordenar pensamientos o dividir proyectos en pasos que sean más manejables.
En palabras más simples, la IA puede adaptarse a la forma en que cada usuario procesa la información, facilitando la planificación o el desarrollo de tareas que de otro modo podrían resultar más difíciles.
Este fenómeno también aparece en las empresas. Un informe de EY, mediante su programa Global Neuroinclusion at Work, encontró que el 55% de los profesionales neurodivergentes utilizan la inteligencia artificial a diario, una proporción mayor que la registrada con otros trabajadores.
La IA como posible aliada, pero no capaz de resolver todo
Algunas compañías han observado el impacto que puede tener este tipo de perfiles, especialmente en entornos tecnológicos. JPMorgan Chase, por ejemplo, cuenta con empleados neurodivergentes y ellos mostraron niveles de productividad entre 90% y 140% superiores en áreas de ingeniería complejas.
Algo similar ocurre con Enabled Intelligence, empresa especializada en inteligencia artificial, donde aproximadamente la mitad de su plantilla pertenece a este grupo de personas.
La adopción de herramientas de IA no significa que todos los problemas desaparezcan. La propia investigadora advierte que estas tecnologías podrían ser muy útiles para personas neurodivergentes, pero también pueden generar exposición a nuevos desafíos laborales, los cuales no están adaptados a sus necesidades.
Un estudio realizado por EY sobre Microsoft en 2024 reveló que el 76% de los empleados neurodivergentes tienen mejor rendimiento gracias a la IA, como su comunicación, memoria y concentración. Pero solo el 25% asegura sentirse integrado a la organización, mientras que el 91% dice enfrentar obstáculos para desarrollarse profesionalmente.
En la actualidad, la mayoría de las empresas están en la búsqueda de mejorar en eficiencia y productividad con IA. Aunque puede convertirse en una herramienta poderosa, el verdadero reto sigue en este entorno; también necesitan aprender a integrar mejor el talento humano que sabe utilizarla.
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