Llegar al trabajo o llevar a los niños a la escuela. La falta de tiempo suele convertirse en el pretexto más recurrente para no ir al gimnasio. Sin embargo, no hace falta pagar una membresía ni dedicar horas interminables: basta con aprovechar lo que tenemos a la mano en algo sumamente cotidiano: subir escaleras.
Lejos de ser un simple medio para desplazarse, las escaleras constituyen una herramienta sumamente accesible y eficaz para combatir el sedentarismo. Así lo destacó en redes sociales Felipe Isidro, profesor de Educación Física.
"Subir y bajar escaleras es un factor de autonomía personal y una iniciativa de actividad física que cambia eficazmente el comportamiento sedentario y se utiliza muy poco como intervención en salud pública, a pesar que es seis veces más rentable a nivel costo-efectiva que cualquier otra recomendación de actividad física".
De acuerdo con el especialista, esta actividad "es seis veces más rentable a nivel beneficio-coste que cualquier otro ejercicio. Un sola sesión de un minuto de subir escaleras a un ritmo cómodo ya proporciona beneficios". El impacto positivo no solo se traduce en el gasto calórico inmediato, sino también en introducir pequeñas pausas activas para romper con las horas que pasamos sentados frente a un escritorio.
La evidencia científica respalda esta afirmación. Una investigación publicada en el Journal of Sport and Health Science, citada por el experto, dio seguimiento a cerca de 452,000 adultos a lo largo de más de diez años. Los hallazgos mostraron que subir escaleras con regularidad se asociaba con un menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
La reducción del riesgo fue especialmente notable entre quienes acumulaban una mayor cantidad de escalones al día, lo que refuerza la idea de que pequeños momentos de actividad incorporados a la rutina pueden contribuir a proteger la salud metabólica.
Si tu agenda está saturada y solo tienes unos pocos minutos para dedicar a la actividad física, la recomendación de Isidro es contundente sobre enfocar el esfuerzo en el tren inferior. Tal como explicó en su web personal: "si tienes poco tiempo para entrenar, entrena solo piernas porque es lo más importante".
La explicación es de origen anatómico: "las extremidades inferiores representan aproximadamente entre el 65% y el 68% de la masa muscular total del cuerpo", puntualiza el docente. Al estimular un volumen muscular tan representativo, se activa una cantidad importante de tejido y se logra un estímulo fisiológico de gran calibre en muy poco tiempo.
Asimismo, las piernas están directamente vinculadas con la autonomía funcional. Tener un tren inferior con buen tono muscular facilita tareas diarias como ponerse de pie desde una silla, caminar o subir una banqueta. Isidro enfatiza la relevancia de alcanzar "la dosis mínima eficaz" y sostiene que "programas de 10 minutos son mucho más eficaces que programas de cero minutos o de un minuto".
El mensaje central es directo: no hace falta dedicar una hora de gimnasio para hacer actividad física, sino que reservar diez minutos para moverte es mucho más fácil de incorporar a la rutina diaria. Lo esencial radica en elegir una actividad que resulte cómoda en cuanto a espacio y horario, mantener la constancia a largo plazo y convertir el movimiento en un hábito diario innegociable.
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