Rodrigo Arteaga, doctor: "caminar te ayuda a no pensar de más y baja tu estrés"

Cuando pensar demasiado ya no ayuda, quizá sea momento de levantarte y caminar.

Caminar Ricardo Arteaga
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Samantha Guerrero

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Cuando un problema se queda dando vueltas en la cabeza, es fácil entrar en el mismo ciclo: pensar una solución, volver al problema, imaginar otro escenario y terminar todavía más estresado que al principio. Una de las recomendaciones más sencillas para romper ese momento puede estar mucho más cerca de lo que parece: salir a caminar.

El doctor Rodrigo Arteaga lo explica así: "Caminar te ayuda a no pensar de más y baja tu estrés". Para él, caminar funciona como una especie de terapia en movimiento porque obliga al cerebro a prestar atención a lo que ocurre alrededor y puede ayudar a salir de ese estado de pensamiento repetitivo.

El problema no siempre es pensar, sino quedarse atrapado

Pensar en lo que nos preocupa no necesariamente es algo negativo. El problema aparece cuando ese pensamiento se convierte en un ciclo que se repite sin llevarnos a una solución.

La rumiación puede hacer que una persona vuelva una y otra vez sobre el mismo problema, especialmente cuando se trata de experiencias negativas o situaciones que generan estrés. En lugar de ayudar a resolverlas, ese pensamiento repetitivo puede mantenernos concentrados en ellas.

Por eso Arteaga recomienda algo tan sencillo como levantarse y caminar. Mientras lo hacemos, nuestra atención también tiene que ocuparse de los movimientos, el entorno y la propia actividad física. La idea no es dejar la mente en blanco, sino darle algo más en lo que concentrarse.

Hay una diferencia entre analizar un problema y permanecer atrapado en él. Cuando ocurre lo segundo, cambiar de actividad puede ser una forma de tomar aire antes de volver a enfrentarlo.

Una caminata también puede cambiar cómo se siente el estrés

Cuando estamos estresados, el organismo entra en un estado de alerta. La tensión muscular puede aumentar, la respiración acelerarse y también hacerlo la frecuencia cardíaca. Desde la perspectiva de Arteaga, caminar puede ayudar a disminuir esa activación y favorecer que el cuerpo vuelva poco a poco a un estado más tranquilo.

Salir Caminar

Existe evidencia que apunta en esa dirección. Un ensayo clínico realizado con 74 personas que presentaban malestar psicológico comparó un programa de caminata consciente con un grupo de control. Después de cuatro semanas, quienes participaron en la intervención mostraron una reducción significativamente mayor de los síntomas de estrés psicológico.

Eso no significa que cualquier caminata vaya a producir exactamente el mismo efecto ni que salir a caminar sustituya un tratamiento psicológico. Pero sí aporta un dato interesante: incorporar este ejercicio como una práctica consciente puede asociarse con una reducción del estrés psicológico.

No hace falta esperar a estar de buen humor

Arteaga también plantea que caminar puede ayudar cuando el estado de ánimo no está en su mejor momento. Su recomendación es no esperar a sentirse bien para salir a caminar, sino utilizar la actividad como una forma de empezar a modificar ese estado.

La idea también aparece en algo más sencillo: durante unos minutos dejamos de estar frente al mismo problema y ponemos la atención en otra cosa. Cambiamos de actividad, de entorno y de ritmo, aunque sea por un rato; por eso, una caminata puede funcionar como una pausa. No porque haga desaparecer aquello que nos preocupa, sino porque permite que dejemos de estar completamente concentrados en ello.

Caminar Mente

El problema puede seguir ahí, pero tú ya no estás igual

Esa podría ser la parte más interesante de la recomendación. Cuando estamos emocionalmente saturados, todo puede parecer más urgente o más grave. Caminar puede ayudarnos a recuperar cierta calma y, desde la perspectiva de Arteaga, favorecer que podamos analizar lo que está pasando con mayor claridad.

El problema no necesariamente desaparece después de caminar. Lo que puede cambiar es el estado desde el que lo enfrentamos y, por eso, cuando llevamos demasiado tiempo pensando en lo mismo, quizá la solución no sea seguir pensando durante otra hora.

A veces puede ser más útil levantarse, salir y caminar unos minutos; no para escapar del problema, sino para regresar a él con la cabeza un poco menos saturada.

Imágenes | Pexels, Dr. Rodrigo Arteaga

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