Tener una vivienda propia ha dejado de ser una meta alcanzable en la Ciudad de México y se ha convertido en un sueño difícil de cumplir. El arribo de extranjeros a la capital del país y el ascenso de plataformas como Airbnb han elevado los costos de arrendamiento y han provocado que familias enteras sean desalojadas de los espacios a los que por años llamaron hogar.
La peor parte de esto se la llevan, quizás, los jóvenes, quienes no pueden independizarse por falta de recursos o que, para lograrlo, deben compartir un pequeño apartamento con una o más personas. Ese es el caso de Jorge, quien tomó la decisión de salir de casa de sus padres justo al comienzo de la pandemia, en 2020, cuando solo tenía 21 años.
"Es como si pagara un hotel"
A sus 28 años, Jorge admite que a pesar de que gana más que el promedio para los profesionistas en la capital, alrededor del 40% de sus ingresos se destinan a pagar renta. Vivir solo no es para todos. Según Inmuebles24, el costo promedio en CDMX es de 21,398 pesos. Sin embargo, entre mudanzas, depósitos, investigaciones y el pago inicial, el monto puede llegar a superar los 35,000 pesos.
"Es como si pagara un hotel", declaró Jorge a N+. Y es que rentar no es lo mismo que construir un patrimonio: solo garantiza un techo bajo el que vivir... y a veces ni eso. En la mayoría de casos, los jóvenes no pueden echar raíces y crear una conexión real con su comunidad, pues existe la posibilidad de tener que mudarse "de un momento a otro".
Por si fuera poco, en medio de la urgencia y la escasez, proliferan los depredadores. Los fraudes inmobiliarios se han vuelto el pan de cada día; Jorge mismo fue víctima de una supuesta "investigación" por la que pagó más de dos mil pesos a una inmobiliaria que desapareció al día siguiente.
El costo de la gentrificación
En CDMX, 9 de cada 10 personas no pueden permitirse pagar la renta de una vivienda. Para colmo, la llegada inminente del Mundial 2026 ha acelerado el cambio en la oferta. Según insidearibnb que cada 48 horas, tres viviendas dejan de estar disponibles para los residentes locales y se convierten en arrendamientos para plataformas como Airbnb.
Tan solo en el primer trimestre de 2025 se contabilizaron 27,051 alojamientos activos en la ciudad, de los cuales 17 mil 713 corresponden a viviendas enteras. Los cuartos privados también aumentaron y alcanzaron los 8,995 anuncios activos. Esto representa al menos un departamento pequeño que deja de estar disponible diariamente para residentes permanentes.
En un intento por poner fin a este problema, el gobierno ha tratado de tomar medidas. En febrero, la Suprema Corte de Justicia de la Nación avaló la reforma al Código Civil de la CDMX que establece un tope máximo al incremento anual de las rentas. A partir de ahora, el aumento de la renta de inmuebles destinados a vivienda no podrá ser mayor a la inflación reportada por el Banco de México el año anterior.
En junio, la jefa de gobierno, Clara Brugada, presentó un plan de 14 puntos para frenar la gentrificación, controlar el aumento desmedido de las rentas y evitar el desalojo de personas. Una de estas medidas contempla endurecer las regulaciones para las plataformas de alojamiento de corta estancia. Sin embargo, a medida que se acerca el comienzo del Mundial, el desafío para los jóvenes no parece disminuir.
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