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Estados Unidos sancionaría a México de extinguirse la vaquita marina

Estados Unidos sancionaría a México de extinguirse la vaquita marina
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Hemos hablado en ocasiones anteriores de la vaquita marina, una de las especies de marsopa más pequeñas y que habita de manera endémica en el Golfo de California, conocemos que es una especie que se encuentra en peligro de extinción pues su conteo ha disminuido de manera importante en los últimos años, y además sabemos que parte de su desaparición está ligada a la pesca ilegal de totoaba, un pez también endémico que es considerado un verdadero manjar en el continente asiático.

Hoy la historia da un breve giro, pues de acuerdo con la legislación internacional vigente, de extinguirse la vaquita marina, el gobierno de los Estados Unidos podría impooner sanciones comerciales a México al impedir que los productos del mar de exportación lleguen a territorio norteamericano, y al no permitir que los barcos pesqueros mexicanos atraquen en los puertos aledaños.

Hábitat en peligro = relación comercial en riesgo

Lagunas legales hay muchas y las sanciones que se citan en el párrafo anterior no están descritas de forma específica, sin embargo, Alejandro Olivera representante en México del Centro para la Diversidad Biológica, considera que pudiera afectarse severamente el comercio de productos del mar entre nuestro país y el vecino del norte.

Se ha presentado ya una petición a la UNESCO para que el hábitat de la vaquita marina, parte de un área natural protegida, se declare en riesgo y se tomen con ello acciones más contundentes para eliminar una de las fuentes del problema de la disminución de la población que es el que por el tamaño de estos mamíferos, suelen quedar atrapados en las redes utilizadas para pescar ilegalmente la totoaba.

En un artículo anterior te platicábamos que los pescadores de la zona han recibido compensaciones económicas por dejar de ejercer la pesca como actividad económica, sin embargo, desde los organismos conservacionistas, han apuntado a que el problema no se resuelve privándolos de su principal actividad económica a cambio de unos pocos miles de pesos (entre 4 y 8 mil al mes), sino que sería más productivo re-enfocar la compensación hacia aquellos pescadores que utilicen métodos distintos y que no pongan en riesgo ni a las totoabas ni a la vaquita marina.

Seguramente existen otros factores además de la pesca incidental que están impactando negativamente la población de la vaquita marina, pero por ahora, lo más preocupante es que el Gobierno Mexicano redoble sus esfuerzos para impedir la captura ilegal de la totoaba y con ello ayudar a la conservación de esta especie, ya que de desaparecer más que las consecuencias económicas, yo temería por el impacto ecológico que esta extinción traería consigo.

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