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La Inteligencia Artificial ya está en nuestros bolsillos pero Skynet sigue lejos, platicamos con dos expertos en AI
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La Inteligencia Artificial ya está en nuestros bolsillos pero Skynet sigue lejos, platicamos con dos expertos en AI

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"Es difícil imaginar un futuro tecnológico en el mundo en el que vivimos ahora" nos dice Dylan Hendricks, a lo que, acto seguido, se queda mirando su copa de vino como absorto en sus pensamientos.

"Pero no por eso no deberíamos trabajar en él", agrega después de un rato el director del programa de pronóstico de 5 a 10 años del Instituto del Futuro, con localización en Sillicon Valley.

"En eso concuerdo" dice Hansheng Tan, encargado de la división de creación de chips de Huawei que también estaba presente en la comida. El futuro de los celulares irá hacia donde las nuevas tecnologías vayan, pero por ahora, las Inteligencias Artificiales (IA) no serán más que software que se desempeña realmente veloz, pero que nos deja a nosotros el control.

La conversación se da al hablar de la reticencia social al avance exponencial de la tecnología y en particular las nuevas IA, pues nos provoca aversión el no saber con exactitud cómo operan. "Son como una caja negra, no sabes qué está pasando dentro, ¡pero los humanos somos iguales! No sabemos cómo tomamos tal o cual decisión. La diferencia está en que a una IA se le puede educar". dice Hendricks.

"Básicamente es matemática muy veloz".

El caso Facebook

Para ejemplificar el caso, Hendricks hace alusión al caso en el que procesos algorítmicos de Facebook crearon etiquetas para cuentas de personas que fueron identificados como "Supremacistas Blancos". El tema no es la creación de etiquetas, pues la red social lo hace todo el tiempo para agrupar a sus usuarios según gustos y creencias y así focalizar la publicidad, sino que Facebook aportó a la comunicación y empoderamiento del antisemitismo.

"Las etiquetas no fueron creadas por humanos, sino por Inteligencia Artificial. Ejemplos como este no debería de disuadirnos de trabajar en ellas, puesto que la solución es relativamente sencilla, tan solo hay que enseñarle a nuestros procesos que esto forma parte de lo que no queremos como sociedad. El proceso de educación de nuestras IA será largo y exhaustivo, pero no debería de disuadirnos de trabajar con ellas. Al final, es mucho más sencillo educar con una IA que colabora con el antisemitismo, que decirle a una persona que es discriminadora que no lo sea".

Inteligencias Artificiales sin alma

Poco tiempo después Hendricks elabora sobre las ideas malentendidas de la mayoría de las personas sobre inteligencias artificiales. Asegura que no es que una IA estará al control de todo en nuestro futuro tecnológico. Según él, se tratará más bien de un conjunto de inteligencias artificiales negociando e intercambiando información entre ellas, tal y como lo hacemos los humanos solo que muchas veces más rápido.

"Sera como un consejo y el usuario será como un Rey. Una IA vendrá y le sugerirá una solución a su problema, otra más dará otra posible solución, y al final el usuario será quien decida".

Pero pese a su enorme velocidad, los millones de transistores que una placa tenga y la infinidad de procesos que pueden realizar nuestros chips, en realidad no tienen poder de decisión. En realidad no poseen consciencia.

Lo que menos queremos es que nuestras tecnologías nos impidan sentirnos humanos. Ésto se hace visible no solo en nuestro deseo de mantenernos al control de la toma de decisiones, sino también en nuestros modos de interactuar con la tecnología.

Ahí están de ejemplo los Google Glasses que dotaban de aspecto futurista a quien osaba usarlos, pero era tan extraño hacerlo que ahora están en terreno de tantas innovaciones con software impresionante pero no bien recibidas por el mercado.

Nuestras IA no dejan de ser inteligentes porque no tengan consciencia. Sus beneficios se dejan notar en la mejora tanto de software como de hardware. Hansheng Tan, por su familiaridad con los chips de Huawei, pone como ejemplo el Kirin 970: "Su IA incorporada permite que todo el teléfono sea mucho más eficiente", desde la batería, hasta la cámara, pasando por la reproducción de visuales y desde luego el desempeño.

Pero la promesa más sobresaliente de Hansheng fue la siguiente: "La IA permite que en el caso de los Mate 10 y Mate 10 Pro que cuentan con Kirin 970, el celular tenga el mismo desempeño a 18 meses de haberlo conseguido, que el primer día de uso".

Desde luego que el chipset de HiSilicon no es el único con IA. Ahí está también el Apple A11 Bionic incluido en el iPhone X y también en los iPhone 8 y 8 Plus. Dado los lanzamientos de todos estos modelos, como los de Apple como los de Huawei, habrá que estar atento a cómo envejecen y que hacen sus IA para mantenerlos jóvenes.

¿Y entonces Skynet llegará o no?

La razón por la que Skynet quizás nunca llegue es que las IA no son, al menos por ahora, lo que nos contamos en películas de ciencia ficción. "Creemos que nuestras IA un día despertarán y se preguntarán cosas como ¿dónde estoy? ¿quién soy? ¿cuál es mi propósito? porque nosotros lo hacemos todo el tiempo".

Quizás entonces nuestros peores miedos se deban a que estamos acostumbrados a proyectarnos en nuestras IA.

El mayor reto está delante de nosotros. Los próximos cinco o diez años marcarán el camino de evolución de las recién llegadas IA. El cambio no es menor; evolucionaremos en muy poco tiempo más de lo que lo hemos en hecho en siglos, y el proceso necesitará tanto de una adecuada socialización de la información científica y tecnológica, como mentes que se dediquen a analizar nuestra relación de aversión y fascinación simultánea por las nuevas tecnologías.

Img 20171107 160016 Hansheng a la izquierda; Hendricks a la derecha

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