La TV de paga en México ya encontró a su peor enemigo y no es Netflix: son sus precios

El alto costo se convierte en el principal factor detrás de la caída de la TV de paga en México
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Valeria Romero

Editora
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Valeria Romero

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Valeria Romero Guevara es periodista y creadora de contenido especializada en tecnología, negocios y cultura digital. Egresada de la UNAM, con más de seis años de experiencia analizando cómo los avances tecnológicos impactan la vida cotidiana, desde la inteligencia artificial hasta los smartphones que marcan tendencia. Disfruta del cine de terror y ama a los animales. Siempre trae un gadget en la bolsa, lista para descubrir y contar la próxima innovación.

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Aunque la mayoría pensamos que el streaming era el gran responsable del declive de la televisión de paga, los datos recientes sugieren algo más incómodo para la industria: el golpe más fuerte vino desde dentro. El encarecimiento sostenido del servicio parece haber sido el factor definitivo en un mercado que ya mostraba signos de desgaste.

Al cierre de 2025, la televisión de paga en México registró uno de sus peores momentos. La caída no sólo se aceleró, también dejó claro que el problema va más allá de la competencia digital.

El verdadero golpe a la TV de paga en México no es el streaming: fue el precio

La televisión de paga en México cerró 2025 con apenas 15.1 millones de suscripciones, lo que representa una caída anual de 9.3%, la más pronunciada en los últimos años, de acuerdo con datos de The CIU. Este descenso adquiere mayor relevancia si se compara con los 19.8 millones registrados en 2020, lo que implica una pérdida cercana a cinco millones de usuarios en apenas un lustro.

La contracción no sólo es sostenida, también es generalizada entre operadores. Prácticamente todos los jugadores del mercado, tanto de cable como satelitales, están perdiendo suscriptores. 

De acuerdo con Radamés Camargo, gerente de análisis de The CIU, sólo algunas compañías han logrado contener parcialmente la caída mediante estrategias de empaquetamiento que integran servicios como Internet o plataformas de streaming, aunque sin revertir la tendencia.

Detrás de esta contracción hay múltiples factores, pero el más relevante es el costo. El 37% de los usuarios que cancelaron su servicio lo hicieron por los precios elevados, lo que lo convierte en el principal detonante de desconexión en el país.

La cifra no sólo refleja un problema de accesibilidad, también evidencia una creciente percepción de que el servicio ya no vale lo que cuesta.

Este fenómeno se vuelve más evidente si se observa que los precios han subido considerablemente en los últimos años.

En 2023, el paquete más económico rondaba los 239 pesos; para 2026, los planes básicos ya se ubican entre 250 y 450 pesos al mes. En los paquetes más completos, que incluyen Internet y streaming, el costo puede ir de 600 a 950 pesos, e incluso superar los 1,200 pesos en versiones premium. Aunque parte de este incremento responde a ajustes por inflación, el efecto acumulado sigue presionando el bolsillo.

En un contexto de presión económica, donde los usuarios deben elegir qué suscripciones pueden pagar, cada vez más hogares cuestionan si realmente vale la pena mantener este servicio.

Además, el problema no es sólo cuánto cuesta, sino qué se recibe a cambio. El 27% de los usuarios señaló la falta de afinidad con la programación como motivo de cancelación, lo que confirma un deterioro en la propuesta de valor del servicio, según The CIU.

Streaming crece mientras TV de paga sufre en México
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El streaming crece, pero no es el único responsable de la caída de la TV de paga en México

Es cierto que el streaming ha ganado terreno de forma acelerada. A finales de 2024, las plataformas de video bajo demanda (SVOD) en México alcanzaron 14.3 millones de suscripciones, lo que representó un crecimiento anual de 6.3%, de acuerdo con The CIU.

Para 2025, esta tendencia se mantuvo, mientras que la TV de paga profundizó su caída. Pero incluso el streaming comienza a mostrar señales de ajuste: al cierre de 2025, 14% de los usuarios ha cancelado al menos una suscripción en los últimos seis meses, lo que evidencia una mayor prudencia en el consumo digital.

No obstante, la TV de paga enfrenta un escenario más complejo. Mientras las plataformas digitales ofrecen esquemas flexibles y precios escalables, la televisión tradicional mantiene estructuras rígidas basadas en paquetes y contratos. Esta falta de adaptación ha provocado que el servicio pierda relevancia frente a nuevas formas de consumo.

Asimismo, la Encuesta Nacional de Consumo de Contenidos Audiovisuales (ENCCA) 2024 muestra un cambio claro en los hábitos de las audiencias. 

TV de paga en México sigue cayendo por altos precios

Actualmente, el 55% de los mexicanos ya consume contenido audiovisual por Internet, lo que confirma que el acceso digital dejó de ser una alternativa para convertirse en el canal principal de entretenimiento. Este consumo no sólo es más frecuente, también es más prolongado y ocurre principalmente desde dispositivos móviles.

Por otro lado, el tiempo dedicado a la televisión tradicional continúa disminuyendo. Incluso entre quienes aún la consumen, la preferencia se concentra en canales abiertos o en contenidos específicos, como noticiarios o eventos en vivo, lo que refleja una pérdida de relevancia del modelo lineal.

El streaming, en ese sentido, no destruyó a la TV de paga. Más bien, capitalizó un terreno que ya estaba debilitado por una oferta poco flexible y cada vez más costosa.

La TV de paga ya no es prioridad: el Internet y el streaming toman su lugar

El problema de fondo es estructural. La televisión de paga se construyó sobre un modelo lineal que hoy resulta cada vez menos compatible con las expectativas del usuario. Los paquetes cerrados, los contratos forzosos y la imposibilidad de personalizar el contenido contrastan con la lógica actual del entretenimiento digital.

De acuerdo con The CIU, el 46% de los usuarios ha cancelado su suscripción de TV de paga, mientras que 54% nunca ha contratado el servicio. Más revelador aún es que sólo 9.6% consideraría volver a pagar por él, lo que apunta a un problema no sólo de retención, sino de relevancia.

TV de paga ya no es servicio prioritario para los mexicanos

Al mismo tiempo, la industria ha intentado responder mediante paquetes más completos que integran internet o plataformas de streaming. Empresas como Izzi, Totalplay o Megacable han apostado por convertirse en agregadores de contenido más que en simples proveedores de televisión.

Sin embargo, estas estrategias llegan en un momento en el que el consumidor ya redefinió sus prioridades y es cada vez más selectivo con el contenido que consume. Pagar por Internet ya es un gasto esencial; pagar por TV de paga o múltiples plataformas es opcional.

La transformación del sector parece inevitable. La pregunta ya no es si la TV de paga puede competir, sino si puede reinventarse antes de volverse irrelevante.

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