Olvidarte para siempre de una llanta ponchada ya no parece una idea imposible. Michelin desarrolló una tecnología que elimina el aire del neumático y permite seguir en movimiento incluso después de recibir daños que dejarían fuera de servicio a cualquier llanta convencional. Aunque el avance ya existe y funciona, todavía no está listo para llegar a los autos que circulan todos los días.
La marca francesa presentó hace algunos años el sistema Uptis, una propuesta que reemplaza el aire por una estructura flexible capaz de soportar el peso del vehículo. Con este diseño desaparece el riesgo de pinchazos y también baja la necesidad de mantenimiento. Sobre el papel parece una solución ideal para millones de conductores, pero hasta ahora ningún fabricante la ofrece en vehículos de pasajeros.
La marca francesa presentó hace algunos años el sistema Uptis.
En cambio, esta tecnología encontró un lugar donde mantenerse en movimiento resulta mucho más importante que la comodidad. Michelin desarrolló el Tweel, un diseño que integra la llanta y el rin en una sola pieza. Su principal mercado son los vehículos militares ligeros, donde detenerse durante una misión puede poner en riesgo tanto al vehículo como a quienes viajan en él.
La diferencia con una llanta convencional está en su construcción. En lugar de utilizar aire, el Tweel emplea radios fabricados con resina de poliuretano y acero de alta resistencia. Esa estructura absorbe los impactos y distribuye el peso entre las zonas que permanecen intactas. Por esa razón puede continuar en marcha incluso después de recibir disparos o fragmentos de explosivos que destruirían un neumático tradicional.
Michelin desarrolló el Tweel, un diseño que integra la llanta y el rin en una sola pieza.
Otra ventaja aparece cuando el terreno se vuelve complicado. La banda de rodadura se adapta mejor a piedras, zanjas y pendientes porque la estructura flexible cambia de forma sin perder estabilidad. Esa capacidad mejora la tracción y reduce el riesgo de quedar detenido en caminos difíciles. Para vehículos tácticos y de operaciones especiales, esa diferencia puede definir el resultado de una misión.
Las pruebas ya despertaron interés en varios proyectos militares. El Departamento de Defensa de Estados Unidos evaluó esta tecnología mediante programas especializados para vehículos terrestres. Modelos como el Polaris MV850 y el Polaris DAGOR ya forman parte de esas pruebas. Corea del Sur también explora soluciones similares mediante el sistema iFlex de Hankook para plataformas robóticas que realizan patrullajes en la Zona Desmilitarizada.
Las llantas sin aire ya funcionan fuera del laboratorio, pero...
A pesar de esas ventajas, el Tweel todavía tiene limitaciones importantes para el uso diario. Cuando circula a velocidades superiores a los 100 kilómetros por hora, la flexión constante de los radios genera demasiado calor. Esa temperatura acelera el desgaste del material. Además, el diseño abierto provoca más ruido y vibraciones de las que la mayoría de las personas aceptaría durante un viaje por carretera.
Por esa razón, Michelin reserva esta tecnología para vehículos que trabajan a velocidades bajas o moderadas. Hoy es posible encontrarla en maquinaria para construcción, equipos agrícolas, tractores para mantenimiento de áreas verdes, vehículos tácticos ligeros y algunas plataformas robóticas. El Tweel demuestra que las llantas sin aire ya funcionan fuera del laboratorio. Sin embargo, todavía falta resolver varios desafíos antes de que puedan reemplazar a las llantas tradicionales en los coches que usamos todos los días.
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