Hay una parte del dinero que los capitalinos pagaron por la licencia permanente que pronto podría verse en las calles, y no precisamente en forma de trámite. El Gobierno de Ciudad de México destinará 2 mil millones de pesos del fideicomiso creado con esos recursos para comprar cerca de 500 autobuses nuevos para RTP. La fecha límite anunciada para tenerlos disponibles es marzo próximo. La operación representa una de las mayores inyecciones recientes para renovar el transporte público de la capital y pone el foco en las zonas donde llegar al centro todavía cuesta horas.
La decisión tiene un punto que afecta de forma directa a quienes viven lejos de las zonas más conectadas. Clara Brugada afirmó que la prioridad de la administración está en ampliar el transporte público en las áreas periféricas. Ahí, cada traslado puede representar más tiempo y más gasto. El anuncio llegó durante la puesta en marcha de la Ruta Las Ardillas, un servicio con 10 unidades nuevas que conecta San Bartolomé Xicomulco, en Milpa Alta, con Xochimilco y el Tren Ligero. Es apenas una muestra del tipo de conexión que el gobierno quiere ampliar con los nuevos recursos.
Clara Brugada, jefa de gobierno de Ciudad de México, en anuncio sobre Ruta Las Ardillas.
La nueva ruta ya permite medir el impacto con algo que cualquier usuario entiende rápido, el tiempo. El servicio atenderá la Ruta 147 y las nuevas 147 A, 147 B y 147 C. Los autobuses conectarán a habitantes de San Bartolomé Xicomulco con el centro de Xochimilco, Las Palmas, otros pueblos de la zona y la terminal del Tren Ligero El Ajolote. El Gobierno capitalino calcula que más de mil 700 personas usarán el servicio cada día y que algunos viajes tendrán una reducción de hasta 30 minutos. Para quien hace estos trayectos todos los días, esa media hora puede cambiar por completo la hora de salida de casa.
Los horarios también muestran que la intención es cubrir buena parte del día. Entre semana, los autobuses circularán de las 4:30 de la mañana a la medianoche. Los fines de semana el servicio será de las 7:00 a las 21:30 horas. Cada recorrido tendrá entre 22 y 25 kilómetros. No es una operación pensada solo para cubrir unas cuantas calles. Las unidades tendrán que recorrer pueblos y zonas con pendientes pronunciadas, además de caminos donde la altitud y las condiciones del terreno hacen más exigente el trabajo del motor.
Brugada afirmó que RTP pasó de 690 a 900 autobuses en circulación gracias a trabajos de mantenimiento y recuperación.
Por eso la parte mecánica tiene importancia en este caso. Los autobuses cuentan con tecnología Euro 6 para reducir emisiones contaminantes y con motores capaces de circular en zonas de montaña. También incorporan cámaras de vigilancia y GPS. Para los pasajeros hay rampas para sillas de ruedas, asientos preferentes, señalización en Braille y espacios para animales de asistencia. El sistema de arrodillamiento puede bajar ocho centímetros la altura del vehículo. Ese ajuste facilita el acceso de personas mayores o con discapacidad y evita que la accesibilidad quede solo como una característica escrita en la ficha técnica.
El Gobierno de CDMX también llega a esta compra con una flota más grande que hace unos meses. Brugada afirmó que RTP pasó de 690 a 900 autobuses en circulación gracias a trabajos de mantenimiento y recuperación. La cifra representa un aumento de 30%. Ahora, la llegada de cerca de 500 unidades nuevas podría ampliar todavía más la capacidad del organismo. Pero el verdadero resultado no estará en el número de camiones adquiridos. Estará en cuántos recorridos nuevos aparecen, cuántas esperas bajan y cuántas personas dejan de depender de opciones más caras para llegar a casa o al trabajo.
Daniel Arcos, director general de la Red de Transporte de Pasajeros de Ciudad de México.
El futuro de las rutas y movilidad en CDMX
El plan forma parte de una estrategia más amplia para conectar las zonas periféricas. Brugada adelantó que Xochimilco y Cuajimalpa también tendrán rutas de Cablebús después de la construcción de tres nuevas líneas en Tlalpan, Álvaro Obregón, Magdalena Contreras y Milpa Alta. En este último caso, el recorrido definitivo todavía depende de las autorizaciones de las comunidades y autoridades tradicionales. También existe el compromiso de repavimentar desde septiembre la carretera entre San Bartolomé Xicomulco y Xochimilco. En octubre, la meta es intervenir cerca de 50 kilómetros de caminos entre pueblos de Milpa Alta.
Al final, los 2 mil millones de pesos tendrán una prueba bastante más sencilla que cualquier anuncio oficial. Los usuarios tendrán que notar el cambio al llegar el nuevo autobús, en el momento en que una ruta tenga menos espera o si un viaje que antes consumía demasiado tiempo se vuelve más corto. El dinero de la licencia permanente ya tiene un destino definido, pero todavía falta ver cómo se reparte el beneficio entre las zonas que necesitan transporte. Si los cerca de 500 camiones llegan a los lugares correctos y cumplen con lo prometido, el pago de aquel trámite tendrá una consecuencia muy concreta para miles de personas.
Imagen | Gobierno CDMX
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