Cuatro millones de niños en México están en primaria sin saber leer ni escribir, y el rezago crece

Millones de niños analfabetas en México
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Obed Nares

Editor Jr
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Me apasionan las palabras, la creatividad, el entretenimiento, la tecnología y la innovación. Soy mexicano, periodista, escritor, artista y disque filósofo.

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En México, millones de niños asisten todos los días a la escuela, aunque no todos han aprendido a leer ni escribir. De acuerdo con un reporte de La Jornada, alrededor de 30% de los menores de seis a 12 años en el país, pese a estar escolarizados, no domina estos aprendizajes fundamentales. La cifra revela que estar inscrito en primaria no garantiza alfabetización y el problema no solo persiste, sino que se arrastra durante años. 

Según el mismo reporte, más de 1.3 millones de alumnos de primero a tercer grado reciben atención mediante un modelo constructivista impulsado por la Fundación Zorro Rojo, que busca asegurar que todo niño aprenda a leer y escribir antes de los siete años. Alejandra García-Aldeco, directora de operaciones y programas de la organización, dijo en entrevista con La Jornada

 “Leer y escribir son herramientas para aprender a lo largo de la vida y debieran manejarse con fluidez y autonomía, pues son la llave a otros conocimientos, pero también a la equidad”

Un problema que empieza en primaria y no termina ahí

La alerta no se limita a los primeros grados. Como anteriormente reportamos en Xataka México, cerca de 30% de los alumnos de quinto y sexto de primaria no comprende realmente lo que lee, de acuerdo con declaraciones de Xóchitl Moreno Fernández, directora general de Desarrollo Curricular de la Secretaría de Educación Pública. La funcionaria advirtió que esta deficiencia “se arrastra hasta la educación superior” y afecta la capacidad de desarrollar pensamiento crítico e interpretar correctamente preguntas académicas.

No comprender lo que se lee tiene efectos a largo plazo. Muchos de los resultados que a veces vemos en ciertas carreras, tiene que ver con esto”, señaló durante el Encuentro Internacional “Alfabetización, equidad y futuro”, realizado en Brasilia. El diagnóstico es que los estudiantes dominan conceptos, pero no logran interpretar con precisión lo que se les plantea.

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Brechas estructurales y desigualdad

El fenómeno ocurre en un contexto de desigualdad más amplio. En el Análisis de los Resultados de la Medición de la Pobreza Multidimensional 2024 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), se advierte que el rezago educativo sigue siendo una de las carencias sociales que componen la pobreza multidimensional. Esta carencia incluye a personas que no cuentan con la escolaridad básica obligatoria, lo que en la práctica se traduce en limitaciones severas para acceder a mejores oportunidades laborales y sociales.

La medición subraya que las carencias educativas se concentran con mayor intensidad en poblaciones vulnerables, lo que refuerza el círculo entre pobreza y bajo logro escolar . En otras palabras, la falta de alfabetización no es solo un problema pedagógico, sino también estructural: quien no aprende a leer en los primeros años difícilmente rompe la cadena de desventajas sociales.

Estrategias en marcha, pero sin meta común

Desde 2017, la Fundación Zorro Rojo opera con donaciones de organizaciones como Fundación Coppel, Instituto Natura, FEMSA y la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional y ha desplegado estrategias en 16 mil 980 escuelas en estados como Veracruz, Yucatán, Tamaulipas y Nuevo León

Hemos trabajado desde hace tres lustros con niños de más de siete años escolarizados, pero que no han aprendido a leer y escribir”, explicó García-Aldeco a La Jornada y subrayó que las prácticas documentadas permiten acelerar el aprendizaje y fomentar el disfrute por la cultura escrita.

Sin embargo, la propia directora reconoce un vacío: “En México no hay una meta común para que la comunidad, incluidos padres de familia, exijan que leer y escribir sea de los primeros aprendizajes que se aseguren en la escuela”. La falta de consenso nacional dificulta convertir la alfabetización inicial en prioridad incuestionable.

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Un país que lee menos o mide distinto

El contexto cultural tampoco es alentador. El Módulo sobre Lectura 2024 del INEGI mostró que solo 69.6% de la población adulta alfabeta declaró haber leído algún material en el último año, 14.6 puntos porcentuales menos que en 2015. El tiempo promedio de lectura es de 41 minutos por sesión y el número de libros leídos al año cayó de 3.6 a 3.2.

Como también informamos antes, el Fondo de Cultura Económica busca revertir la tendencia con su programa 2025–2030, que plantea crear una “República de lectores” mediante libros accesibles, clubes de lectura y expansión de librerías. No obstante, incluso las estadísticas han sido objeto de debate, luego de que el INEGI incorporara redes sociales como comportamiento lector en 2025, elevando las cifras sin que necesariamente exista un repunte real del hábito profundo de lectura.

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