Warren Buffett, inversionista: "No ahorres lo que te queda después de gastar; gasta lo que te queda después de ahorrar"; el hábito que explica buena parte de su filosofía financiera

La famosa frase de Warren Buffett sobre ahorrar primero no nació como un simple consejo financiero.

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samantha

Samantha Guerrero

Editora Jr
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Entusiasta de la tecnología. Otaku en las sombras, con RGB para ver de noche y debilidad por las historias donde alguien grita “¡Seeenpaiiiii!”. Como diría Vash the Stampede: “¡Este mundo está hecho de amor y paz!”.

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Hay una regla que millones de personas siguen casi sin cuestionarla. Primero se pagan las cuentas, después viene la despensa, el transporte, los gastos del día a día, alguna salida el fin de semana y, si todavía queda dinero, entonces sí, se ahorra.

Suena lógico. De hecho, así funcionan las finanzas de muchos hogares. Sin embargo, para Warren Buffett, uno de los inversionistas más exitosos de la historia, ese orden es precisamente el problema. Por eso lleva años repitiendo una frase que resume buena parte de su filosofía financiera: "No ahorres lo que te queda después de gastar; gasta lo que te queda después de ahorrar". Parece un consejo cualquiera, pero en realidad cuestiona una costumbre que casi todos damos por hecha.

Mucho antes de convertirse en uno de los hombres más ricos del mundo

La idea no apareció cuando Warren Buffett ya era multimillonario. En realidad, forma parte de una manera de entender el dinero que comenzó a construir desde muy joven.

Buffett compró sus primeras acciones cuando tenía apenas 11 años y, durante la adolescencia, buscó todo tipo de formas de ganar dinero. Repartía periódicos, vendía pelotas de golf recuperadas, operaba máquinas de pinball y aprovechaba cualquier oportunidad que le permitiera ahorrar e invertir un poco más.

Con el tiempo entendió que el dinero no solo necesita buenas inversiones para crecer. También necesita tiempo. Y para darle tiempo, primero hay que evitar gastarlo demasiado pronto.

Desde entonces comenzó a defender un hábito mucho más sencillo que cualquier estrategia de inversión: apartar una parte del dinero antes de pensar en cómo gastarlo. Décadas después resumiría esa filosofía en una de sus frases más conocidas.

El problema no es ahorrar, sino dejarlo para el final

Cuando Buffett habla de ahorrar primero, no se refiere únicamente a guardar dinero y lo que realmente cuestiona es el momento en que tomamos esa decisión. Si el ahorro depende de lo que sobra al final del mes, casi siempre pierde la competencia. Basta una compra impulsiva, una salida inesperada o un gasto que no estaba previsto para que ese dinero termine en otra cosa. 

Ahorrar

En cambio, si apartas una parte de tus ingresos desde el primer día, el resto del presupuesto se acomoda automáticamente a esa nueva cantidad disponible. Puede parecer un detalle menor, pero cambia por completo la forma en que administramos el dinero.

Esa filosofía también coincide con la forma en que Buffett ha administrado su propia vida. A pesar de convertirse en una de las personas más ricas del mundo, durante décadas ha sido conocido por mantener hábitos de consumo sorprendentemente modestos para alguien con una fortuna de ese tamaño. Sigue viviendo en la casa que compró en Omaha en 1958 y en distintas ocasiones ha explicado que la riqueza no depende únicamente de cuánto se gana, sino de las decisiones que se repiten durante años.

La economía terminó dándole la razón

Lo interesante es que Buffett no fue el único que llegó a esa conclusión. Décadas después, la economía conductual encontró exactamente el mismo patrón.

Uno de los investigadores que más ha estudiado este comportamiento es Richard Thaler, ganador del Premio Nobel de Economía en 2017. Junto con el economista Shlomo Benartzi, desarrolló el programa Save More Tomorrow, pensado para ayudar a los trabajadores a ahorrar sin depender únicamente de la fuerza de voluntad.

La idea era sencilla: en lugar de pedir a las personas que decidieran todos los meses cuánto ahorrar, el sistema aumentaba automáticamente el porcentaje destinado al ahorro cada vez que su salario crecía.

En otras palabras, quitaba de la ecuación una de las decisiones más difíciles: elegir todos los meses entre ahorrar o gastar. Los resultados fueron claros. Cuando el ahorro ocurría de forma automática, las personas lograban guardar mucho más dinero que cuando debían decidirlo una y otra vez. 

Cambiar el orden de las decisiones resultó más efectivo que pedir más disciplina. Lo interesante es que Buffett llevaba décadas defendiendo esa idea y la ciencia simplemente terminó poniendo nombre a un hábito que él ya recomendaba.

Nuestro cerebro tampoco ayuda

La psicología incluso tiene un nombre para este comportamiento: sesgo del presente (present bias). Describe nuestra tendencia a preferir una recompensa inmediata antes que un beneficio que llegará dentro de unos meses o incluso años.

Ahorro

Por eso resulta mucho más fácil comprar algo hoy que guardar ese mismo dinero pensando en el futuro. No siempre es falta de voluntad; en buena medida es la forma en que funciona nuestro cerebro.

Separar el ahorro desde el principio ayuda precisamente a evitar ese conflicto. La decisión se toma una sola vez y deja de depender de la tentación de cada día y, visto así, la frase de Buffett deja de parecer un simple consejo sobre ahorro y empieza a verse como una estrategia para tomar una decisión antes de que entren en juego las emociones.

En México, ahorrar muchas veces depende de lo que "sobre"

Ahí es donde la frase de Buffett cobra especial sentido. La Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2024 muestra que, aunque cada vez más mexicanos utilizan productos financieros, ahorrar sigue siendo un reto para millones de personas.

Solo alrededor del 39 % de los adultos cuenta con algún producto de ahorro formal. El resto suele recurrir a alternativas como guardar efectivo en casa, participar en tandas o simplemente ahorrar cuando las condiciones lo permiten.

Más allá del lugar donde se guarda el dinero, el dato refleja una realidad conocida por muchas familias mexicanas: primero se cubren la alimentación, el transporte, la vivienda, los servicios y los gastos cotidianos. Solo si queda algo al final del mes, ese dinero se convierte en ahorro.

Es justamente esa lógica la que Buffett cuestiona. Su propuesta no consiste en ganar más dinero de inmediato, sino en cambiar el orden de las prioridades: convertir el ahorro en el primer compromiso del presupuesto, aunque al principio sea una cantidad pequeña.

Por supuesto, eso no significa que ahorrar dependa únicamente de la disciplina. En un país donde muchas familias enfrentan ingresos limitados y un costo de vida cada vez mayor, apartar dinero puede ser realmente complicado.

Pero cuando existe la posibilidad de hacerlo, especialistas en finanzas personales coinciden en que separar el ahorro desde el inicio suele funcionar mejor que esperar a ver cuánto sobra al final del mes.

Buffett nunca habló de hacerse rico de un día para otro

Quizá por eso esta frase sigue compartiéndose décadas después. No habla de criptomonedas, inversiones sofisticadas ni fórmulas mágicas para multiplicar el dinero, sino de un hábito.

Warren Buffet

Buffett ha construido una fortuna valuada en más de 100 mil millones de dólares, pero él mismo ha explicado en distintas ocasiones que gran parte de esa riqueza no proviene únicamente de elegir buenas inversiones, sino del tiempo que permitió que esas inversiones crecieran.

Su historia suele utilizarse para explicar el poder del interés compuesto. Distintos análisis de su patrimonio muestran que más del 99 % de su fortuna se acumuló después de cumplir los 50 años, una demostración de que el tiempo puede ser tan importante como la cantidad de dinero invertida.

Por eso insiste tanto en empezar temprano. No porque el primer ahorro cambie la vida de inmediato, sino porque los pequeños hábitos, repetidos durante años, terminan marcando una diferencia enorme.

Una idea sencilla que cambia toda la lógica

Durante años dimos por hecho que ahorrar era lo que ocurría al final del mes, si todavía quedaba dinero. Buffett propone darle la vuelta a esa idea. No porque garantice hacerse millonario, sino porque cambia el lugar que ocupa el ahorro dentro de nuestras prioridades.

Al final, muchas veces la diferencia entre ahorrar y no hacerlo no está únicamente en cuánto gana una persona. También está en el momento en que decide apartar ese dinero.

Esa podría ser la mayor enseñanza detrás de una frase que sigue vigente décadas después. Buffett nunca dijo que ahorrar fuera fácil. Lo que planteó fue algo mucho más simple: si el ahorro siempre espera al final del mes, casi siempre llegará demasiado tarde.

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