En 2015, Mark Zuckerberg hizo una promesa que, en aquel momento, parecía casi imposible de medir: dedicar durante su vida el 99% de sus acciones de Facebook a causas filantrópicas. Aquella participación tenía entonces un valor aproximado de 45,000 millones de dólares y, once años después, la pregunta parece inevitable: ¿ya donó el 99%?
La respuesta corta es no, al menos no como una transferencia única. Pero eso tampoco significa que aquella promesa se haya quedado en una carta. Zuckerberg y Priscilla Chan crearon la Chan Zuckerberg Initiative (CZI) y, desde entonces, la organización ha destinado miles de millones de dólares a proyectos de ciencia, educación y comunidades.
Lo interesante es que el proyecto tampoco se quedó igual. En 2015 hablaban de educación personalizada, enfermedades, conectividad y comunidades; en 2026, una parte importante de sus esfuerzos está puesta en algo que entonces todavía no tenía el mismo peso: utilizar inteligencia artificial para entender la biología. La promesa sigue siendo la misma, aunque las herramientas para intentar cumplirla cambiaron bastante.
Todo comenzó con una carta para su hija
El 1 de diciembre de 2015, Zuckerberg y Chan publicaron una carta para celebrar el nacimiento de su hija Max. En ella explicaban que querían dedicar sus vidas a intentar resolver algunos de los problemas que afectarían a su generación.
Entre sus primeras prioridades estaban la educación personalizada, la investigación de enfermedades, conectar a las personas y construir comunidades más fuertes; también reconocían que algunos de esos objetivos no podían resolverse en unos cuantos años. Y ahí estaba una de las particularidades de la promesa: no tenía fecha de caducidad.
Zuckerberg y Chan no dijeron que entregarían todas sus acciones inmediatamente. La idea era dedicar durante sus vidas el 99% de esas acciones a impulsar la misión que posteriormente desarrollaría CZI, y eso cambia bastante la pregunta. No se trata solamente de saber cuánto dinero entregó Zuckerberg desde aquel anuncio, sino de ver qué ha hecho la iniciativa durante estos once años.
El 99% valía 45,000 millones de dólares
Cuando se hizo la promesa, Zuckerberg y Chan calculaban que el 99% de sus acciones de Facebook equivalía a unos 45,000 millones de dólares. La cifra convirtió aquella carta familiar en una de las mayores promesas filantrópicas de su momento. Pero había un detalle importante entre tantos ceros: no significaba que Zuckerberg fuera a desprenderse de todo ese paquete de acciones de un día para otro.
La estructura elegida para desarrollar buena parte de este trabajo fue CZI, que funciona como una LLC y puede utilizar diferentes mecanismos para financiar sus objetivos. La promesa original hablaba de dar o dirigir ese 99% durante sus vidas.
Por eso, once años después, todavía es incorrecto presentar la situación como si Zuckerberg hubiera incumplido una fecha que nunca estableció. Lo que sí podemos hacer es mirar qué ocurrió mientras tanto.
Durante estos años sí se movieron miles de millones
Desde su lanzamiento en 2015, CZI afirma haber comprometido más de 7,220 millones de dólares en subvenciones. Su base pública reúne actualmente más de 5,500 registros, aunque la propia organización aclara que esa base es retroactiva a 2018.
El dinero se ha repartido entre diferentes áreas, principalmente ciencia, educación y comunidades. Eso permite poner la promesa en una perspectiva bastante más concreta.
El 99% de las acciones sigue siendo un compromiso de largo plazo, pero durante estos años sí se construyó una maquinaria filantrópica que ha financiado organizaciones, investigadores, herramientas educativas y proyectos científicos. Es decir, la promesa todavía no termina, pero el trabajo para intentar cumplirla lleva más de una década ocurriendo.
Primero apostaron por educación y enfermedades raras
La educación era una de las prioridades que Zuckerberg y Chan habían planteado desde aquella primera carta. Durante los primeros años, CZI destinó una parte importante de sus recursos a proyectos relacionados con nuevas formas de enseñanza.
Después de ocho años de trabajo, la organización reportó haber realizado más de 1,000 subvenciones a más de 420 organizaciones. Según sus propios datos, las herramientas y proyectos desarrollados por sus beneficiarios habían llegado a más de 5 millones de estudiantes.
Entre ellas estaban iniciativas como Summit Learning y Along, que CZI señala que ayudaron a profesores a conectar con más de 250,000 estudiantes y adaptar las experiencias educativas a sus necesidades.
La otra gran apuesta original era la investigación de enfermedades. En 2019, CZI lanzó Rare As One, un programa que busca que los propios pacientes y las organizaciones que los representan tengan un papel más activo en la investigación de enfermedades raras.
Para el segundo ciclo, realizado entre 2021 y 2024, participaron 20 organizaciones. De acuerdo con CZI, el programa consiguió involucrar a más de 6,000 investigadores, crear 13 registros de pacientes, desarrollar 12 estudios de historia natural, colaborar con 65 empresas y apoyar más de 150 proyectos de investigación.
La idea aquí era distinta a simplemente entregar dinero a un laboratorio. CZI buscaba que las personas que viven con enfermedades raras también pudieran influir en las preguntas y prioridades de investigación, pero con el paso de los años, otra tecnología comenzó a ocupar cada vez más espacio en la estrategia.
Después llegó el gran giro: inteligencia artificial
En los primeros años, CZI tenía un abanico bastante amplio de objetivos. Con el tiempo, la organización comenzó a concentrarse mucho más en ciencia y tecnología. En 2021 anunció una estrategia científica para la siguiente década enfocada en desarrollar herramientas que permitieran observar y medir mejor la biología humana y entender las enfermedades.
En 2025 hizo todavía más evidente el cambio: una parte central de su estrategia pasó a estar en la intersección entre biología e inteligencia artificial, aunque la organización mantiene programas de educación y comunidades.
Así que la CZI de 2026 no es exactamente la misma que Zuckerberg y Chan imaginaron en 2015. La misión general sigue ahí. La estrategia cambió y quizá no haya mejor ejemplo que uno de sus proyectos más ambiciosos.
Ahora quieren utilizar IA para estudiar una célula
En 2025, CZI lanzó el Billion Cells Project, una iniciativa que busca construir un conjunto de datos con información de 1,000 millones de células para entrenar nuevos modelos de inteligencia artificial capaces de ayudar a los investigadores a entender el comportamiento celular y la función de los genes.
Puede sonar como un salto bastante extraño respecto a aquella carta para Max, pero no lo es tanto. Si una de las grandes metas originales era acelerar la investigación para prevenir y tratar enfermedades, entender qué ocurre dentro de las células es uno de los caminos posibles para conseguirlo.
La IA entra aquí como una herramienta para procesar cantidades de información que serían muy difíciles de analizar manualmente. Y CZI no se ha limitado a reunir datos.
La organización afirma que en 2023 apostó por construir un gran clúster de IA destinado a investigación científica sin fines de lucro y que en 2025 anunció planes para multiplicar por diez esa capacidad hasta alcanzar 10,000 GPUs durante los años siguientes.
El objetivo es desarrollar modelos capaces de representar la biología en diferentes escalas, desde procesos moleculares hasta células y sistemas completos.
Uno de ellos es TranscriptFormer, entrenado con información de 112 millones de células de 12 especies. Según CZI, puede ayudar a predecir tipos celulares entre especies e identificar estados asociados con enfermedades.
También presentó modelos como GREmLN y rBio, orientados a diferentes problemas relacionados con la comprensión de la biología. La apuesta, por tanto, ya no es únicamente financiar a quienes hacen ciencia. También consiste en construir algunas de las herramientas con las que esa ciencia podría hacerse.
Incluso quieren crear una “célula virtual”
El siguiente paso suena todavía más ambicioso. Entre los cuatro grandes desafíos científicos anunciados por CZI en 2025 está el desarrollo de un modelo de célula virtual basado en IA que permita predecir y comprender el comportamiento celular.
Eso no significa que ya exista una célula digital capaz de reproducir perfectamente lo que ocurre dentro del cuerpo humano. Estamos muy lejos de algo así. La idea es más concreta: utilizar modelos computacionales para representar diferentes aspectos de la biología y hacer predicciones que después puedan comprobarse mediante experimentos.
Explicado de forma sencilla, sería como tener una herramienta que permita a los investigadores preguntar primero “¿qué podría pasar si cambio esto?” antes de comprobar cada posibilidad directamente en un laboratorio.
Para conseguirlo hacen falta enormes cantidades de datos, capacidad de cómputo y colaboración entre científicos e ingenieros. Y ahí se entiende mejor por qué la IA terminó ocupando un lugar tan importante dentro de la estrategia de CZI.
Entonces, ¿Zuckerberg ya donó el 99%?
No, pero tampoco era eso lo que prometió en 2015. Zuckerberg y Chan dijeron que dedicarían durante sus vidas el 99% de sus acciones de Facebook —hoy Meta— a avanzar en la misión de CZI. No prometieron transferir todo el paquete en 2015, ni establecieron 2020 o 2026 como fecha límite, y, por eso, tampoco sería correcto decir que la promesa fracasó simplemente porque Zuckerberg todavía conserva acciones de Meta.
La estructura de CZI contempla que los recursos se utilicen gradualmente para financiar sus actividades y, mientras tanto, la organización continúa otorgando subvenciones y financiando proyectos. Lo que sí podemos medir es lo que ha ocurrido durante estos once años.
Lo que sí podemos medir después de once años
CZI afirma haber comprometido más de 7,220 millones de dólares en subvenciones desde 2015. En educación reporta más de 1,000 subvenciones a más de 420 organizaciones, cuyos proyectos y herramientas han llegado a más de 5 millones de estudiantes.
En enfermedades raras, Rare As One involucró a más de 6,000 investigadores durante su segundo ciclo y generó 13 registros de pacientes, 12 estudios de historia natural y más de 150 proyectos de investigación.
Y en ciencia, la organización está construyendo infraestructura para trabajar con inteligencia artificial y conjuntos de datos biológicos de una escala que habría sido difícil de imaginar cuando Zuckerberg publicó aquella carta. Son proyectos muy diferentes entre sí, pero forman parte de la misma historia.
La promesa de 2015 ya no se parece a la de 2026
En 2015, Zuckerberg y Chan hablaban de educación personalizada, enfermedades, conectividad y comunidades fuertes. En 2026, una parte importante de la apuesta está puesta en biología, inteligencia artificial, modelos celulares y grandes conjuntos de datos.
La diferencia es enorme, pero también hay una continuidad bastante clara: utilizar tecnología para intentar resolver problemas que pueden tardar décadas en solucionarse. Eso también explica por qué la promesa del 99% no puede medirse como si fuera una donación convencional.
No hay una fecha final que permita poner una palomita junto a la frase “promesa cumplida”. Lo que existe es un proyecto pensado para acompañar buena parte de la vida de Zuckerberg y Chan, con una estrategia que ha ido cambiando conforme también cambió la tecnología.
En 2015, la inteligencia artificial todavía no ocupaba el lugar que tiene ahora. En 2026, está en el centro de buena parte de la estrategia científica de CZI y esa es la parte más interesante de la historia. Zuckerberg todavía no ha entregado el 99% de sus acciones como una transferencia única. Pero tampoco se puede decir que aquella promesa se haya quedado en una carta para su hija.
Durante once años, la iniciativa ha comprometido miles de millones de dólares, ha financiado proyectos educativos y científicos y, ahora, está apostando por una de las herramientas que podría definir la investigación de las próximas décadas: la inteligencia artificial. La promesa de 2015 sigue abierta; lo que cambió fue la forma de intentar cumplirla.
Imágenes | Britannica Money, Chan Zuckerberg Initiative
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