Imagina que viajas a otra ciudad, visitas un restaurante o conoces un lugar turístico y, antes de irte, sacas de tu mochila un pequeño peluche para fotografiarlo junto al paisaje. Para algunas personas es una forma de compartir su afición por un personaje, pero para una psiquiatra japonesa este comportamiento podría esconder algo más: soledad e inmadurez emocional.
La doctora Tamami Katada provocó una discusión en Japón después de afirmar que los adultos que practican el nuikatsu, una actividad que consiste en llevar peluches de sus personajes favoritos a paseos y viajes para fotografiarlos, muestran una forma de infantilización mental. Sus declaraciones recibieron críticas de aficionados que rechazaron que un pasatiempo se interprete automáticamente como un problema psicológico.
¿Qué es el nuikatsu y por qué los adultos llevan peluches a todas partes?
El término nuikatsu combina las palabras japonesas nuigurumi (peluche) y katsudou (actividad). Describe la costumbre de llevar estos objetos a cafeterías, restaurantes y viajes, vestirlos con pequeños atuendos y fotografiarlos junto a paisajes o alimentos para compartir las imágenes en redes sociales.
La práctica está relacionada con el oshi-katsu, la afición de apoyar a un personaje, artista o franquicia favorita. Por eso, muchos de los peluches que aparecen en estas fotografías representan personajes de anime, videojuegos o grupos musicales.
El nuikatsu también ha impulsado un mercado de ropa, accesorios y productos para personalizar peluches. De acuerdo con Tokyo Shoko Research, las empresas japonesas dedicadas a su venta y a servicios relacionados registraron ingresos por 84,900 millones de yenes durante 2025, un crecimiento de 1.7 veces respecto a 2021, cuando alcanzaron 50,400 millones de yenes.
La psiquiatra relaciona los peluches con la soledad y la inmadurez
La polémica comenzó después de que Katada, especialista en psiquiatría, hablara sobre esta tendencia en una publicación de Daily Shincho. Para explicar su postura, recurrió al concepto de "objeto transicional", propuesto por el psicoanalista británico Donald Winnicott. Se refiere a objetos como mantas o muñecos que los niños pequeños utilizan para sentirse seguros durante determinadas etapas de su desarrollo.
A partir de esta idea, Katada sostuvo que el apego de los adultos a los peluches puede ser una manifestación de infantilización mental y una respuesta a la soledad. Incluso afirmó que una persona con pareja o hijos con quienes viajar no necesitaría llevar un muñeco como compañía.
También interpretó que fotografiar estos objetos y compartir las imágenes en redes sociales puede responder a una búsqueda de reconocimiento y autoestima.
¿Qué dice la ciencia sobre los adultos apegados a peluches?
La psicología también ha estudiado la relación entre los adultos y los objetos que les generan seguridad. Una investigación publicada en Journal of Personality Disorders analizó a 80 personas y encontró que quienes tenían un apego intenso a objetos transicionales, como peluches, presentaban una mayor probabilidad de mostrar características asociadas con el trastorno límite de la personalidad.
El estudio también identificó una relación con experiencias traumáticas durante la infancia y dificultades de apego. Sin embargo, sus resultados no demuestran que cualquier adulto que lleve un muñeco de viaje tenga un problema psicológico, ni que fotografiarlo sea un síntoma de algún trastorno.
De hecho, un estudio publicado en 2025 en la revista Healthcare, que analizó a 45 estudiantes universitarios, encontró que interactuar físicamente con un objeto de apego durante una situación estresante podía favorecer la recuperación fisiológica y la relajación.
Por tanto, los estudios no permiten concluir que tener un vínculo sentimental con un peluche sea, por sí mismo, una señal de soledad o inmadurez. Su significado depende del contexto y de cómo influya en la vida de cada persona.
Los aficionados rechazaron que llevar peluches sea señal de inmadurez
Las declaraciones de Katada provocaron respuestas de personas que practican el nuikatsu. Algunos defendieron que pueden viajar con sus personajes favoritos sin que eso signifique que carezcan de pareja, amigos o familia; otros señalaron que llevar un peluche es simplemente una forma de disfrutar un pasatiempo, conservar recuerdos o darle un toque personal a sus fotografías.
La discusión también mostró el choque entre la interpretación de la psiquiatra y quienes consideran que esta práctica no necesita una explicación psicológica. Para ellos, un peluche puede representar un personaje favorito o ser un objeto al que le tienen cariño desde hace años.
Al final, llevar un peluche de viaje puede ser una forma de acompañar una experiencia o hacer más divertidas las fotografías. La ciencia no permite afirmar que esta afición sea una señal de inmadurez. Quizá el verdadero debate no sea por qué algunos adultos viajan con peluches, sino por qué todavía se espera que ciertas aficiones tengan una edad límite.
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