Hace apenas unas semanas, un inversionista pidió el regreso de Carlos Ghosn durante la asamblea anual de Nissan. La propuesta no prosperó, pero reflejó el tamaño de la crisis que enfrenta la automotriz japonesa. En medio de ese escenario apareció un mexicano que carga sobre los hombros una de las tareas más complicadas de la industria. Iván Espinosa recibió una empresa con plantas en revisión, ventas a la baja y accionistas impacientes. Hoy, los primeros números muestran que el rumbo empieza a cambiar.
La recuperación comenzó a reflejarse en el primer trimestre del año fiscal 2026 de Nissan. La empresa volvió a registrar ganancias netas por 3,800 millones de yenes, alcanzó una utilidad operativa de 77,900 millones y elevó sus ingresos 9.5 por ciento hasta 2.6 billones de yenes. También mejoró el flujo de efectivo del negocio automotriz, un indicador que fortalece la liquidez y ofrece margen para sostener la transformación que prometió el nuevo director ejecutivo.
Fábrica de Nissan en Aguascalientes, México.
La historia adquiere mayor relevancia porque Espinosa llegó al cargo en el momento más delicado para Nissan en muchos años. El mercado perdió confianza tras varios ejercicios con baja rentabilidad, retrocesos comerciales y una respuesta lenta frente al crecimiento de la electrificación. Durante la asamblea de junio, incluso hubo voces que defendieron el regreso de Carlos Ghosn como única salida para rescatar a la compañía. La propuesta quedó descartada, aunque dejó claro que la paciencia de algunos accionistas casi se agotó.
El mexicano eligió un camino distinto. En lugar de construir el rescate alrededor de despidos y cierres de plantas, presentó el plan Re:Nissan. La estrategia busca reducir costos, acelerar el desarrollo de nuevos productos y adaptar las decisiones comerciales a las necesidades de cada mercado. El objetivo no consiste en vender más vehículos a cualquier precio. La prioridad es recuperar la rentabilidad sin repetir la fórmula que marcó otra etapa de la historia de la empresa.
Nissan Frontier Pro PHEV llegará a México en 2026.
Los primeros resultados también muestran de dónde llega el impulso. Norteamérica se convirtió en el principal motor de la recuperación. Las ventas crecieron 9.6 por ciento en Estados Unidos gracias al desempeño de Pathfinder, Frontier y Rogue, mientras Japón comenzó a mostrar señales positivas tras la llegada de nuevos modelos. Espinosa dejó clara su postura al afirmar que no busca competir por volumen, sino reconstruir las bases del negocio con vehículos más rentables y menos expuestos a los aranceles. La futura Rogue e-POWER será una pieza clave para fortalecer esa estrategia en el segmento híbrido.
No todo son buenas noticias. China sigue siendo el mayor dolor de cabeza para Nissan, según reporta Expansión. La transición hacia los vehículos de nuevas energías avanza con mucha más velocidad de la prevista y los fabricantes locales ampliaron su ventaja tecnológica. Aunque las ventas de Nissan crecieron 7.2% gracias a nuevos modelos eléctricos e híbridos, la empresa redujo su previsión anual de ventas globales hasta 3.15 millones de unidades. La compañía también decidió abandonar una estrategia nacional para aplicar planes distintos según cada región del país, donde el mercado cambia a ritmos muy diferentes.
El nuevo sedán eléctrico Nissan N7 también llegará a México.
A ese desafío se suma un escenario internacional más complicado. Los aranceles de Estados Unidos, el aumento en los precios del aluminio y el cobre, además de las interrupciones logísticas en Medio Oriente, mantienen presión sobre las finanzas de la empresa. Aun así, Nissan conservó su expectativa de utilidad operativa para todo el ejercicio y aseguró que espera cerrar el año con flujo de efectivo libre positivo. Para la dirección financiera, el negocio principal ya demuestra capacidad para generar ganancias incluso bajo condiciones poco favorables.
Cuando Xataka Auto México informó en marzo de 2025 que Iván Espinosa asumiría la dirección de Nissan, la misión parecía enorme. El mexicano heredó una empresa golpeada por la caída de ventas, el fracaso de la negociación con Honda y el retraso frente a los fabricantes chinos. Apenas unos meses después, las cifras ofrecen el primer argumento a favor de su estrategia. Todavía falta mucho para hablar de una recuperación definitiva, porque China continúa como el gran desafío y el entorno económico sigue lleno de riesgos. Sin embargo, por primera vez en mucho tiempo, Nissan tiene señales concretas de que el cambio de rumbo empieza a reflejarse en sus resultados y de que el sueño de aquel ingeniero mexicano puede convertirse en el rescate que la marca necesitaba.
Imagen | Nissan
En Xataka México | Solo tres de cada diez autos vendidos en México son nacionales porque la gran mayoría llega directamente desde China
Ver 1 comentarios