Ahora en los divorcios no solo se pelea por la casa, los hijos y el auto, también por quién se queda con las criptomonedas

Ahora en los divorcios no solo se pelea por la casa, los hijos y el auto, también por quién se queda con las criptomonedas
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Además de por quien se queda con la custodia de los hijos, las ganancias de los negocios familiares y el destino de una casa valuada en 3.6 millones de dólares, una pareja de san Francisco también se enfrentó a una batalla judicial por como se iban a repartir las ganancias en Bitcoin.

De acuerdo con The New York Times, Francis deSouza, un ejecutivo de tecnología compró aproximadamente 1,000 bitcoins en 2013 antes de separarse de su esposa Erica, perdiendo casi la mitad de los fondos en un intercambio de criptomonedas. Después de años de litigios, en 2020 el tribunal de apelaciones de San Francisco señaló que Francis no había dado toda la información sobre sus inversiones que habían aumentado su valor y debía pagar a su esposa más de 6 millones de dólares de sus bitcoin restantes.

Aunque no es el primer caso, la situación de los deSouzas es uno de los primeros divorcios importantes de Bitcoin, donde las criptomonedas se vuelven una fuente de conflicto entre acusaciones de engaños y malas gestiones financieras.

Específicamente con las criptomonedas, al ser difíciles de rastrear, los cónyuges informan menos de lo invertido o intentan ocultar los fondos en cuentas externas a las que no se puede acceder. Sin embargo, al guardarse el registro en blockchain, si se puede seguir la ruta del dinero para hacer la contabilidad.

Imagen: Filo.news

Según detalla una investigación realizada por CipherBlade, que ha trabajado en unos 100 divorcios relacionados con criptomonedas, se han rastreado hasta más de 10 millones de dólares que un esposo le terminó ocultando a la esposa.

Bitcoins perdidos... y sin informar

Sobre los deSouza, las inversiones de Francis en criptomonedas datan de 2013 cuando se le ofrecieron activos digitales, en los que terminó invirtiendo aproximadamente 150,000 dólares en Bitcoin.

Tras separarse, el Sr. deSouza informó que era dueño de la criptomoneda, que al momento de hacer la división de activos en 2017 había ascendido a una ganancia de más de 21 millones de dólares.

Sin embargo lo que no había revelado es que casi la mitad de sus fondos se encontraban en un intercambio de criptomonedas llamado Mt. Gox, que quebró en 2014, por lo que ese dinero estaba perdido.

mt gox
Imagen: Toru Hanai/Reuters

Los abogados de la esposa por un lado señalaron que su gestión de la inversión había costado a la pareja millones de dólares, pero también que era posible que Francis estuviera acumulando fondos adicionales.

Aunque nunca se dio a conocer esta cuenta adicional, la corte de apelaciones  consideró que el esposo había violado las reglas del proceso de divorcio al no mantener a su esposa informada de sus inversiones en criptomonedas.

Tras esto se le ordenó que diera a la señora deSouza aproximadamente la mitad del total de bitcoins que tenía antes de la quiebra del sitio de intercambio, dejándolo con solo 57 bitcoins, con valor de 2.5 millones de dólares actuales, mientras que su mujer cuenta con criptomonedas con valor de más de 23 millones de dólares.

La falsa creencia de que bitcoin y otras monedas, no se pueden rastrear

Según detalla Nick Himonidis, un investigador forense de Nueva York, no todos los divorcios "criptográficos" son tan grandes, donde en la gran mayoría de los casos una de las dos personas de la pareja no dan a conocer sus inversiones en alguna criptomoneda.

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En otras situaciones, se extrae las criptomonedas de la cuenta y se transfieren a billeteras digitales, y aunque se puede ordenar de tribunales que se entreguen los fondos, al no estar en controles centralizados y requerir contraseñas de acceso único de los propietarios de la cuenta, el dinero está fuera del alcance.

En un caso independiente, se solicitó a Coinbase información de un esposo donde la cliente pensaba tenía criptomonedas no reveladas. La plataforma respondió con datos casi imposibles de entender, por lo que investigadores forenses adicionales tuvieron que ser contratados para "traducir" la información, donde se mencionaban pagos a direcciones de la Dark Web, drogas y otros bienes ilícitos.

Imagen: Marco Verch

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