Durante décadas, entrar a Anforama por una vajilla, una olla o un juego de vasos fue parte de las compras cotidianas de muchas familias mexicanas. Sus establecimientos se convirtieron en una estampa del comercio, especialmente en Ciudad de México, donde la cadena pasó de ser una pequeña cristalería a construir una red de decenas de sucursales. Ahora, los anaqueles comienzan a vaciarse y los letreros de “Ya nos vamos” marcan el final de una era.
Anforama atraviesa un proceso de liquidación después de 75 años en el mercado, con descuentos de hasta 40% en su mercancía y la venta incluso de vitrinas y anaqueles. Aunque la empresa todavía no ha explicado públicamente las razones de esta decisión ni ha confirmado una quiebra.
De una pequeña cristalería a convertirse en una tradición para el hogar mexicano: la historia de Anforama
Cuando Anforama comenzó su historia, en la década de 1950, estaba lejos de ser la cadena de tiendas que muchos mexicanos llegaron a conocer. Era una pequeña cristalería cerca del Mercado de San Juan, con una sola cortina hacia la calle y un catálogo mucho más modesto que el que tendría décadas después. Desde ahí comenzó un negocio que poco a poco fue ampliando su oferta y ganando un lugar en las compras para el hogar.
El crecimiento llegó conforme también cambiaron las necesidades de sus clientes. La cristalería dio paso a un catálogo cada vez más amplio de vajillas, ollas, sartenes, cubiertos, artículos de aluminio y peltre, hasta que Anforama dejó de ser sólo aquella pequeña tienda para convertirse en un establecimiento especializado en cocina y hogar.
Uno de los capítulos importantes de esa historia llegó en los años 60, cuando abrió su tienda matriz en Palma, en el Centro Histórico de Ciudad de México. El espacio tenía alrededor de 800 metros cuadrados y permitió a la empresa dar un salto importante: llegó a ofrecer más de 130 modelos de vajillas y cerca de 5,000 artículos especializados para el hogar.
La expansión no se quedó en la capital. Décadas después, durante los años 90, Anforama comenzó a llevar su modelo de negocio a otros estados, primero a Querétaro y después a Guanajuato. Con una nueva generación al frente, la empresa también desarrolló un centro de distribución para respaldar el crecimiento de sus operaciones.
Tras 75 años, las tiendas de Anforama comienzan a quedarse vacías
El cierre de Anforama comenzó a hacerse visible en 2026 en las propias sucursales. Primero llegaron los anuncios de liquidación y después los descuentos para sacar la mercancía que quedaba en los anaqueles. Las 32 tiendas de Anforama en la capital y otras seis en el Bajío se encuentran en este proceso, mientras los clientes aprovechan las últimas existencias.
La escena es distinta a la de una venta de temporada. Las vajillas, ollas, cubiertos y vasos comenzaron a salir con descuentos de hasta 40%, pero conforme el inventario disminuye, el remate también alcanza parte del mobiliario. Vitrinas de exhibición y anaqueles que durante años formaron parte de las tiendas ahora también están a la venta.
En los establecimientos aparecen mensajes que dejan poco espacio para la interpretación: “Ya nos vamos” y “Cierre definitivo”. En algunas sucursales, los letreros establecen el 31 de agosto como fecha límite para las ofertas, aunque una trabajadora consultada por La Jornada explicó que en otro establecimiento les informaron que las operaciones podrían terminar durante la primera semana de septiembre.
Mientras las tiendas continúan atendiendo a los clientes, los empleados tampoco tienen claridad sobre qué ocurrirá después. Tampoco se ha definido públicamente qué pasará con su operación de comercio electrónico, un canal en el que la cadena incursionó antes de este proceso.
Anforama tuvo que enfrentarse al auge del comercio electrónico
Cuando Anforama abrió sus primeras tiendas, comprar una vajilla, una olla o un juego de vasos significaba entrar a un establecimiento físico, recorrer los pasillos y elegir entre lo que había en los anaqueles. Ese modelo funcionó durante décadas, pero el mercado comenzó a cambiar y con él también la manera en que los consumidores buscan productos para el hogar.
De acuerdo con reportes citados por La Crónica, trabajadores de Anforama señalaron la competencia de plataformas de comercio electrónico como Amazon y Temu, además de los productos provenientes de China, como una de las razones por las que la empresa mexicana esta cerrando sus puertas. A esto se suman otros factores mencionados por los trabajadores, como la reducción de las ventas y el costo de las rentas.
Ahora, una tienda física ya no compite únicamente con otra tienda. Supermercados, tiendas departamentales y plataformas de comercio electrónico ampliaron las opciones para encontrar los mismos productos, comparar precios y recibir las compras directamente en casa. Para una cadena con una larga trayectoria de establecimientos físicos, el cambio supone competir en un mercado muy distinto al de sus primeros años.
Los datos de la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO) muestran que los productos para el hogar están ganando terreno en las compras por internet. De acuerdo con su estudio de venta online 2026, 34% de las personas que compraron por internet adquirieron utensilios de cocina durante los últimos 12 meses. En esta categoría entran productos como sartenes, ollas y vajillas.
Los electrodomésticos tuvieron el mismo porcentaje de compra online, con 34%, mientras que los artículos y accesorios para el cuidado del hogar alcanzaron 33%. Esta última categoría tiene una presencia todavía mayor si se consideran las compras sin importar si se hicieron en una tienda física o por internet: 88% de los compradores adquirió este tipo de productos.
Es decir que, los artículos para la casa siguen siendo una compra común en México, pero cada vez más consumidores recurren a internet para adquirirlos, lo que está poniendo presión sobre las tiendas tradicionales. Por tanto, el avance del comercio electrónico ya representa un reto para negocios que durante décadas dependieron de sucursales físicas, como Anforama.
Imagen | Google Maps
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