A finales de los años 90, Tim Cook se encontraba en una posición cómoda, especialmente porque él se encontraba trabajando en Compaq, una de las empresas más importantes del sector en ese momento, con estabilidad y una carrera bien encaminada. Apple, en cambio, estaba atravesando una de sus peores etapas y muy lejos de ser lo que hoy conocemos de ella.
En una entrevista con Charlie Rose Show, Cook expresó que la idea que tenía no era cambiarse a Apple, ya que no era atractivo para él. Cook rechazó en varias ocasiones la posibilidad, pues no tenía sentido dejar un trabajo seguro para entrar a una empresa cuyo futuro era incierto, hasta que se reunió por curiosidad con Steve Jobs.
Una decisión rápida en el momento menos esperado
De acuerdo con el propio Cook, fueron solo unos cinco minutos de charla con Jobs para que su opinión cambiara. La decisión no fue por un tema de salario o de beneficios, sino de la forma en que Jobs explicaba lo que Apple podría llegar a ser, a pesar de que la empresa no tenía un futuro garantizado y desde afuera parecía un riesgo innecesario. El CEO en ese entonces no dudó en dar todos los detalles; habló desde la visión del cliente hasta aspectos más técnicos y de diseño.
Con casi 40 años, Cook no era fácil de convencer, pero Jobs estaba dispuesto a demostrar su capacidad para persuadirlo. Tal como ocurrió años atrás con John Sculley, a quien convenció de dejar Pepsi con una gran frase que formó parte de la historia en la industria:
"¿Quieres vender agua azucarada el resto de tu vida o venir conmigo y cambiar al mundo?"
Tim Cook no era tan revolucionario como su antecesor en ese momento, pero sus habilidades de liderazgo y exigencia en las operaciones fueron uno de los cambios importantes para Apple. El hombre tenía una década de experiencia en IBM, una de las mayores competencias de su actual empresa; posteriormente, fue jefe de operaciones en Intelligent Electronics y vicepresidente de operaciones en Compaq.
Esa primera conversación no fue un caso aislado. Con el tiempo, Cook explicó que gran parte de su forma en la toma de decisiones viene de lo que aprendió directamente de Jobs. Uno de los consejos que más le marcó fue: no aferrarse a sus propias ideas. Le enseño que cambiar de opinión no es una debilidad, sino una parte esencial del proceso.
Apostar por algo que todavía no existía
Con el paso del tiempo, la decisión fue beneficiosa para ambos. Apple se convirtió en una de las empresas más valiosas del mundo, con una capitalización cercana a los 4 billones de dólares, y Cook terminó liderándola tras la salida y fallecimiento de Steve Jobs en 2011.
La historia es una gran anécdota para todos en Apple, pero también es un reflejo que sucede comúnmente en la industria tecnológica: muchas de las decisiones importantes no solo se toman con datos, sino con la expectativa de lo que puede llegar a ser una empresa.
"En Apple tenemos que asegurarnos de que estamos centrados, muy centrados: sólo podemos hacer grandes cosas en pocas ocasiones, sólo en unos pocos productos."
El siguiente paso para Tim Cook
Después de 15 años de estar como director ejecutivo de Apple, dejará el cargo el próximo 1 de septiembre de 2026. La transición forma parte de un plan de sucesión y lo llevará a convertirse en presidente ejecutivo del consejo para apoyar en las decisiones estratégicas, mientras que John Ternus asumirá la dirección de la compañía.
Cook fue reconocido por impulsar nuevas categorías de productos sin olvidar el crecimiento de negocios en servicios. El cambio no solo marca el fin de una era en Apple, también apunta a un giro hacia el liderazgo más enfocado en producto, en un momento donde la compañía enfrenta presión en áreas como la inteligencia artificial.
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