Noemí Insua, farmacéutica: "Cuando hay dolor inflamatorio, el ibuprofeno es lo mejor"

El ibuprofeno puede ayudar contra el dolor inflamatorio, pero no es una carta blanca para automedicarse.

Ibuprofeno
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Samantha Guerrero

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Existe una pregunta que probablemente se ha repetido miles de veces frente al botiquín: ¿ibuprofeno o paracetamol? Los dos están asociados con algo muy sencillo: quitar el dolor. Por eso es fácil pensar que son prácticamente intercambiables y que la elección depende de cuál tengamos más a la mano, pero el cuerpo no entiende el dolor de una manera tan sencilla. No todos los dolores aparecen por la misma razón y, dependiendo de lo que esté ocurriendo, un medicamento puede tener sentido mientras que otro no tanto.

La farmacéutica Noemí Insua puso el dedo precisamente en esa diferencia durante una entrevista con La Voz de la Salud. Su afirmación fue contundente: cuando existe un componente inflamatorio, como puede ocurrir en algunos casos de hernia, el ibuprofeno puede ser una opción más adecuada porque, además de aliviar el dolor, también tiene un efecto antiinflamatorio.

La frase parece sencilla. El problema es que en medicina casi nunca lo es tanto. ¿Qué significa realmente que un dolor sea inflamatorio? ¿Qué diferencia hay entre ibuprofeno y paracetamol? Y, sobre todo, ¿la evidencia científica realmente permite decir que uno es “mejor” que el otro?

El dolor no siempre es el problema: muchas veces es una señal

Para entender la diferencia, hay que empezar por algo que solemos olvidar cuando buscamos una pastilla: el dolor muchas veces es una señal de que algo está ocurriendo en el organismo. Puede aparecer después de un golpe, por una lesión, debido a una contractura, por irritación de un nervio o como consecuencia de un proceso inflamatorio, entre muchas otras posibilidades.

Eso significa que dos personas pueden decir exactamente lo mismo: "me duele la espalda", y estar hablando de problemas completamente diferentes. Por eso Insua explica que en la farmacia lo primero es preguntar dónde duele, desde cuándo, con qué intensidad y si existen otros síntomas, ya que no es lo mismo un dolor muscular después de hacer ejercicio que uno que aparece de repente y viene acompañado de otros síntomas. Aquí es donde la palabra inflamación empieza a importar.

Cuando la inflamación entra en escena

Cuando un tejido sufre una lesión, el organismo activa una respuesta inflamatoria. Entre otras cosas, determinadas sustancias participan en la sensibilización de los receptores del dolor y provocan cambios en la zona afectada.

Aquí entran los antiinflamatorios no esteroideos, los conocidos AINE. El ibuprofeno pertenece a este grupo y actúa sobre las enzimas COX, que participan en la producción de prostaglandinas relacionadas con la inflamación, el dolor y la fiebre.

El paracetamol juega en otra posición. Es analgésico y antipirético, pero no tiene el mismo efecto antiinflamatorio periférico que un AINE. Por eso la frase de Insua tiene una base farmacológica: si la inflamación participa de manera importante en el dolor, un medicamento que también actúa sobre esa respuesta puede tener una ventaja.

Decir que “el ibuprofeno es mejor” sería simplificar demasiado

La evidencia científica no dice que el ibuprofeno sea simplemente "el mejor medicamento para el dolor de espalda". Una revisión sistemática que reunió 35 ensayos clínicos aleatorizados encontró que los AINE reducían el dolor y la discapacidad en personas con dolor de columna. 

El problema es que la magnitud del beneficio frente al placebo era pequeña y, en conjunto, no alcanzaba una diferencia considerada clínicamente importante. Además, los investigadores encontraron un aumento de las reacciones gastrointestinales entre quienes tomaban AINE

En el análisis, el riesgo de estos efectos fue aproximadamente 2.5 veces mayor que con placebo, aunque los estudios incluidos tuvieron una duración mediana de apenas siete días. Así que tenemos dos cosas que pueden ser ciertas al mismo tiempo.

Sí, existe una razón farmacológica para utilizar un antiinflamatorio cuando hay inflamación. Pero eso no convierte al ibuprofeno en una solución universal. De hecho, las guías clínicas tampoco dicen algo parecido a "te duele la espalda, toma ibuprofeno y listo".

Analgsico

Las guías tampoco dicen “toma ibuprofeno y listo”

Las recomendaciones clínicas de NICE para el dolor lumbar son bastante más cuidadosas. La guía recomienda considerar AINE orales para el dolor lumbar, teniendo en cuenta los factores de riesgo y posibles efectos adversos gastrointestinales, hepáticos y cardiorrenales.

Y añade una indicación especialmente importante: utilizarlos a la dosis efectiva más baja y durante el menor tiempo posible. La misma guía no recomienda utilizar paracetamol como tratamiento único para el dolor lumbar.

Esto resulta interesante porque desmonta una idea bastante extendida: que si un poco de ibuprofeno ayuda, una dosis mayor necesariamente ayudará más, pero no funciona así.

Tomar 600 miligramos no significa que el dolor desaparecerá antes

Este es uno de los puntos más llamativos de la entrevista de Insua. La farmacéutica explica que algunas personas prefieren el ibuprofeno de 600 miligramos porque creen que una dosis mayor hará que el medicamento actúe más rápido.

Para un dolor leve o moderado, esa cantidad no necesariamente aporta esa ventaja y sí puede aumentar el riesgo de efectos adversos, particularmente gastrointestinales. La recomendación de NICE coincide con una idea fundamental: utilizar la dosis efectiva más baja durante el menor tiempo posible.

Y conviene recordar algo que a veces olvidamos porque el ibuprofeno forma parte del botiquín de muchas casas: sigue siendo un AINE, y no es completamente inocuo.

El problema es que los efectos secundarios también forman parte de la historia

Los AINE pueden irritar el aparato digestivo y aumentar el riesgo de complicaciones gastrointestinales; también existen consideraciones relacionadas con los riñones y el sistema cardiovascular, especialmente dependiendo de la dosis, la duración del tratamiento y las características de cada persona.

Por eso Insua señala que hay que tener especial cuidado con quienes toman anticoagulantes o varios medicamentos al mismo tiempo y aquí aparece una regla bastante sencilla: Que algo le haya funcionado a otra persona no significa que sea una buena opción para ti.

El dolor puede parecer el mismo, pero los antecedentes, los medicamentos que toma cada persona y la causa del dolor pueden ser completamente diferentes.

Y no, quedarse completamente quieto tampoco siempre es la solución

Cuando aparece dolor de espalda, una reacción bastante común es acostarse y esperar a que desaparezca. Pero Insua señala que el reposo absoluto no siempre es recomendable y que, cuando el dolor lo permite, mantener cierta actividad puede ayudar a conservar la musculatura activa.

Esto coincide con las recomendaciones clínicas para el dolor lumbar, que ponen énfasis en mantener las actividades normales tanto como sea posible y evitar permanecer inactivo durante periodos prolongados.

La idea no es salir a correr con una espalda lesionada. Es algo mucho más sencillo: tener dolor no significa necesariamente que debamos dejar de movernos por completo.

Pastilla Dolor

Lo que le funciona a tu vecino no necesariamente te sirve a ti

Quizá uno de los errores más comunes al tratar un dolor cotidiano sea precisamente ese. Alguien nos cuenta que tomó determinado medicamento y que unas horas después estaba perfectamente, y entonces asumimos que nuestro dolor es igual al suyo y hacemos lo mismo, pero el origen puede ser completamente diferente.

Insua identifica justamente este comportamiento como uno de los errores frecuentes de los pacientes: dejarse aconsejar por familiares, vecinos o conocidos en lugar de valorar individualmente el dolor.

Eso explica por qué una frase como “el ibuprofeno es mejor” necesita contexto. Puede ser una opción razonable para determinado dolor y para una persona que pueda tomarlo con seguridad, y no es una recomendación universal.

En México tampoco es un problema pequeño

La lumbalgia también representa un problema importante en México. Una guía de práctica clínica del IMSS dedicada al diagnóstico, tratamiento y prevención de la lumbalgia aguda y crónica señala que entre 60% y 70% de los adultos pueden presentar un episodio de síndrome doloroso lumbar a lo largo de su vida.

El documento también registra que, en los datos utilizados para su elaboración, la lumbalgia representaba la octava causa de consulta con el médico familiar del IMSS, con 907,552 consultas en el primer nivel de atención en 2007.

Pero sirve para mostrar que el dolor lumbar lleva años siendo un problema suficientemente frecuente como para contar con recomendaciones clínicas específicas dentro del sistema de salud mexicano y la propia guía del IMSS tampoco plantea una solución tan sencilla como “toma ibuprofeno”.

La guía mexicana también pone límites al ibuprofeno

Lo interesante es que la respuesta del IMSS va en la misma dirección que las recomendaciones internacionales. La guía plantea el uso de medicamentos como parte del manejo de la lumbalgia, pero también insiste en valorar los riesgos y utilizar los tratamientos de forma adecuada.

Además, señala que no existe evidencia de que un AINE concreto sea más eficaz que otro para aliviar la lumbalgia. Esto encaja bastante bien con las revisiones científicas internacionales.

Así que la pregunta cambia ligeramente. Ya no se trata de descubrir cuál es “el mejor antiinflamatorio”, sino que se trata de determinar si el dolor realmente necesita este tipo de medicamento y cuál es la opción más segura para cada persona.

El paracetamol tampoco es simplemente “el otro”

Durante años se ha planteado la elección como una especie de duelo: ibuprofeno contra paracetamol, pero farmacológicamente no son dos versiones del mismo medicamento. Tienen mecanismos y perfiles diferentes, y la evidencia sobre su utilidad para el dolor lumbar tampoco es equivalente.

Una revisión sistemática utilizada para las recomendaciones del American College of Physicians encontró que el paracetamol era ineficaz para el dolor lumbar agudo, mientras que los AINE mostraban beneficios pequeños y principalmente de corto plazo.

Eso ayuda a entender por qué algunas guías actuales no recomiendan paracetamol como único tratamiento para el dolor lumbar, pero se debe tener cuidado. Que el paracetamol no sea la mejor opción para determinado dolor no significa que el ibuprofeno sea automáticamente la respuesta para cualquiera.

Tomar Pastillas

Hay dolores que no deberían taparse con ninguna pastilla

Aquí está quizá la parte más importante de toda la historia. Insua recomienda buscar valoración sanitaria cuando el dolor es muy intenso, aparece de forma repentina, persiste, empeora o se acompaña de fiebre o pérdida de fuerza.

En esas situaciones, tomar simplemente un analgésico puede disminuir la señal que está avisando de un problema que necesita ser investigado y esa diferencia es fundamental. Una cosa es tratar un dolor ocasional que conocemos y que no presenta señales de alarma.

Otra muy distinta es utilizar medicamentos para intentar silenciar un síntoma que acaba de aparecer y cuya causa desconocemos. Al final, el objetivo de un analgésico debería ser aliviar el dolor, no utilizarlo para evitar averiguar por qué apareció.

Entonces, ¿qué nos queda de aquella frase?

"Cuando hay dolor inflamatorio, el ibuprofeno es lo mejor" funciona como una buena puerta de entrada porque resume una diferencia real entre dos medicamentos muy conocidos. Pero cuando se mira con más cuidado, la conclusión cambia.

El ibuprofeno puede ser útil cuando existe un componente inflamatorio y las características de la persona permiten utilizarlo. La evidencia respalda que los AINE pueden proporcionar alivio a corto plazo en determinados casos de dolor lumbar, aunque el beneficio puede ser modesto y existe un precio en forma de posibles efectos adversos.

Por eso, la pregunta más útil frente al botiquín quizá no sea "¿ibuprofeno o paracetamol?" Podría ser otra: "¿Qué está provocando mi dolor y qué tratamiento tiene sentido para mí?"

Porque el mismo dolor que para una persona puede responder a un antiinflamatorio, para otra puede necesitar algo completamente diferente y ahí es donde una frase que parece una recomendación sencilla termina revelando algo mucho más importante: en medicina, aliviar el síntoma y tratar la causa no siempre son la misma cosa.

Imágenes | Pexels, Farmacia Insua López

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