Inspirados en las complejas construcciones subterráneas de la hormigas, dos arquitectos indios diseñaron una enorme casa de 650 metros cuadrados en la ciudad de Ahilyanagar, ubicada en el estado de Maharashtra. La construcción ha recibido el nombre de Anthill, y su construcción tardó en completarse un total de tres años.
Los responsables fueron Kaushal Suresh Tatiya y Sweety Muttha, de Kaushal Tatiya Architects. La casa fue construida con ladrillo, piedra, terracota y mortero de cal. El propósito tanto del diseño como de los materiales es reducir la necesidad de aire acondicionado.
Y es que, como explica Insect Lore, las hormigas emplean diversas estrategias para controlar la temperatura dentro de sus nidos. Uno de estos es la construcción múltiples cámaras y túneles que mejora la circulación de aire y la regulación de la temperatura y la humedad.
Por supuesto, el proyecto de Kaushal Tatiya no buscaba replicar la forma de un hormiguero, sino lograr un diseño que "prioriza la refrigeración pasiva, la ventilación natural, el confort térmico, la interconexión espacial y una fuerte relación con el paisaje", según dijo Tatiya a Architectural Digest. Además, buscan que la construcción "se sienta como surgida de la tierra".
Así es la casa Hormiguero
Al igual que un hormiguero real, la casa se extiende a través de tres plantas con varias áreas comunes, una terraza y un patio con una cascada que funciona como un sistema de enfriamiento pasivo. Según Arch Daily, el edificio respira a través de vacíos y conductos, regula la luz y la temperatura de manera natural y evoluciona mediante sistemas espaciales interconectados.
En la planta baja se encuentran los espacios comunes: cocina, comedor y sala de estar, mientras que el primera y segunda plantas hay dormitorios y salas de estar con acceso a la terraza. Los dormitorios cuentan con dos tipos de aberturas: ventanas más pequeñas que facilitan la ventilación cruzada y balcones que enmarcan las vistas del paisaje circundante.
Materiales y texturas
La materialidad del proyecto busca transmitir la sensación táctil y cruda de la tierra excavada. El ladrillo no cumple solo una función estética, sino también estructural, espacial y climática. Y es que, al emplearse con distintas texturas y de diversas formas, permite ventilar e iluminar cada espacio sin atrapar el calor.
Además del ladrillo, la casa emplea terracota, revoco de cal, hormigón texturizado y piedra local. En contraste, los espacios interiores emplean paneles y muebles de madera, que aportan calidez y confort a los habitantes.
En definitiva, este proyecto explora la arquitectura de manera orgánica, con espacios interconectados, climáticamente adaptados y modelados por el movimiento, la luz y la habitabilidad. Como menciona Architectural Digest, Anthill es un homenaje a la brillantez intrínseca de la naturaleza.
Imagen de portada | Avesh Gaur.
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