La expansión de los centros de datos en México acaba de encontrarse con una advertencia desde Palacio Nacional. La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que el país sí necesita esta infraestructura para desarrollar inteligencia artificial, pero rechazó que el crecimiento económico mexicano dependa de convertirse en el lugar donde otros países procesen sus datos. El motivo es que los centros de datos necesitan enormes cantidades de electricidad y según de su sistema de refrigeración, también de agua.
“Sí tenemos que tener centros de datos para avanzar en inteligencia artificial, pero no necesariamente México debe ser el centro de datos de otros lugares del mundo, porque requiere mucho consumo de energía, mucho consumo de agua”,
Fue lo que señaló Sheinbaum durante su conferencia matutina del 18 de agosto. La declaración llega después de años de inversiones multimillonarias, particularmente en Querétaro, que se ha convertido en uno de los principales polos de infraestructura digital de América Latina.
México lleva años invitando a las grandes tecnológicas
La postura actual contrasta con el entusiasmo que el propio gobierno federal había mostrado por este tipo de inversiones. En septiembre de 2025, la Presidencia anunció que CloudHQ invertiría 4,800 millones de dólares para construir seis centros de datos en Querétaro. El proyecto ocuparía 52 hectáreas, tendría una capacidad proyectada de 900 MW y prometía 7,200 empleos durante la construcción y 900 puestos permanentes.
En aquella ocasión, Sheinbaum dijo que “iniciar con inversiones en centros de datos es importante para México” porque permitirían procesar información relacionada con inteligencia artificial y tecnologías de la información. También señaló que estos proyectos requerían energía y que se estaba trabajando con CFE y Cenace para atender esa demanda.
La propia CloudHQ aseguró que utilizaría refrigeración sin agua. Reuters añadió que el proyecto contemplaba una subestación privada de 900 MW y que la compañía pretendía utilizar energía limpia, aunque no exclusivamente, debido a las enormes necesidades de suministro continuo. El contraste es importante, ya que el gobierno no rechaza los centros de datos, sino cuestiona hasta dónde debe llegar su expansión.
Querétaro se convirtió en el gran imán de los centros de datos
El fenómeno tampoco comenzó con CloudHQ. Microsoft puso en operación en 2024 su región de centros de datos México Central, ubicada en el área metropolitana de Querétaro. La compañía destacó que permitiría almacenar y procesar información dentro del país y ofrecer menor latencia, además de facilitar servicios de Azure, Microsoft 365 y otras plataformas.
Microsoft también aseguró que sus centros mexicanos utilizarían agua para refrigeración menos del 5% del año y que buscaba reducir su impacto ambiental mediante energías renovables y economía circular.
Amazon siguió una ruta similar. En febrero de 2024 AWS anunció una inversión de 5,000 millones de dólares en Querétaro durante 15 años para ampliar su infraestructura. La nueva región estaría destinada tanto a empresas mexicanas como a gobiernos y organizaciones, con la posibilidad de mantener los datos en territorio nacional y reducir la latencia.
Google también eligió Querétaro para su primera región de centros de datos en México. En 2024, el gobierno estatal calculaba que los proyectos anunciados o en desarrollo superarían 10,000 millones de dólares durante la siguiente década y que podrían generar alrededor de 117,000 empleos.
El problema es que la nube también necesita agua y electricidad
La expansión ha ocurrido en un estado que enfrenta una realidad mucho menos tecnológica y es el estrés hídrico. Anteriormente reportamos en Xataka México que Querétaro atravesó una de sus peores sequías recientes y que siete de sus 11 acuíferos estaban sobreexplotados.
Las cifras ayudan a entender la dimensión del problema. Según datos citados entonces, un centro de datos de 15 MW podía requerir hasta 1.36 millones de litros de agua diarios, mientras que tres instalaciones de 52 MW en Colón podrían demandar hasta cuatro millones de litros al día. Otras estimaciones apuntaban a que los nuevos centros proyectados en Querétaro podrían consumir hasta 15,000 millones de litros anuales.
Pero no todos los centros tienen el mismo impacto. ODATA explicó que sus instalaciones utilizan circuitos cerrados y tecnologías de refrigeración que minimizan el consumo de agua. La empresa reportó un WUE promedio de aproximadamente 0.2 litros por kWh en sus centros mexicanos y señaló que había generado más de 11,000 empleos directos e indirectos en la región.
La empresa también inauguró en agosto de 2025 su cuarto centro de datos en Querétaro, QR04. Data Center Dynamics reportó que su primera fase, de 12 MW, ya estaba operativa, con una capacidad total prevista de 24 MW. El complejo utiliza refrigeración por aire Delta Cube y un sistema de agua de circuito cerrado.
La electricidad puede ser el siguiente cuello de botella
El agua no es el único desafío. En 2025 informamos que México necesitaría hasta 1.5 GW adicionales de infraestructura eléctrica y de conectividad para 2030 si quiere aprovechar todo el potencial del mercado de centros de datos.
La cifra equivale prácticamente a la potencia de Laguna Verde, la única central nuclear mexicana. En ese momento, los centros de datos operaban con unos 250 MW y otros 74 MW estaban en construcción.
Y la expansión continúa. DCD reportó en febrero de 2026 que Terranova, plataforma respaldada por Actis, inauguró su primer campus mexicano en Querétaro como parte de un plan de inversión de 1,500 millones de dólares en México, Brasil y Chile. El centro queretano puede alcanzar 20 MW y la empresa pretende ampliar su capacidad regional hasta 1 GW.
Sheinbaum, precisamente, reconoció el problema eléctrico. En la conferencia afirmó que las quejas por cortes han disminuido, pero existen zonas donde hace falta invertir principalmente en transmisión y distribución. También advirtió que estas obras no pueden construirse de inmediato y requieren uno, dos o hasta tres años.
No todo lo que se anuncia como IA termina siendo una inversión real
La carrera por atraer infraestructura de inteligencia artificial también ha dejado episodios de anuncios prematuros. En noviembre de 2025 documentamos cómo NVIDIA negó tener planes de invertir 1,000 millones de dólares en un supuesto centro de datos de IA en Nuevo León que había anunciado el gobernador Samuel García.
NVIDIA aclaró que no tenía planes de inversión financiera en el estado y que sus proyectos en Latinoamérica estaban relacionados con cooperación, investigación y desarrollo de talento. Bloomberg había señalado que las inversiones de socios de NVIDIA estaban dirigidas a Querétaro, pero que no se trataba de centros de datos propiedad de la compañía.
Por tanto, atraer inteligencia artificial no consiste simplemente en anunciar grandes cifras. Detrás hay terrenos, energía, conectividad, agua e infraestructura que deben estar disponibles.
El dilema que México tendrá que resolver
The Guardian ya había documentado en 2024 la tensión que generaba esta expansión en Querétaro. El medio señaló que el Acueducto II, construido en 2011 para aliviar la presión sobre los acuíferos, ya resultaba insuficiente durante la temporada seca, mientras comunidades como Maconí reclamaban acceso al agua.
La discusión tampoco es sencilla. Los centros pueden utilizar circuitos cerrados o refrigeración por aire para reducir su consumo directo, pero estas alternativas pueden incrementar las necesidades eléctricas. Y si la electricidad proviene de una red con alta participación de combustibles fósiles, el impacto ambiental simplemente cambia de lugar.
Por eso la declaración de Sheinbaum no significa que México vaya a cerrar la puerta a los centros de datos. De hecho, su mensaje fue mucho más específico: “no necesariamente el crecimiento de México debe estar sustentado en centros de datos”.
La presidenta quiere infraestructura para que México desarrolle su propia inteligencia artificial. Lo que está en discusión ahora es si tiene sentido que el país consuma recursos naturales limitados para convertirse, además, en la enorme computadora que procesa los datos del resto del mundo.
Imagen de portada | Pexels
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