El Mundial 2026 será la prueba de fuego para México, que busca que la población deje atrás el efectivo para adoptar los pagos digitales. Y es que el próximo arribo de casi 6 millones de turistas extranjeros a nuestro país y la necesidad de transacciones rápidas, han impulsado estrategias de digitalización que buscan permear desde grandes estadios hasta pequeños negocios.
Un ejemplo de esto es el Estadio Banorte, que según se ha anunciado recientemente, se convertirá en un recinto 100% cashless, es decir, que no admitirá pagos en efectivo. Según el CEO del grupo financiero, Marcos Ramírez, aunque este sistema ha presentado intermitencias desde su reapertura, actualmente se trabaja para que opere sin problemas para el 11 junio, cuando comience el Mundial.
8 de cada 10 pagos en estadios ya se hacen con tarjeta
La primera prueba real del Estadio Banorte tuvo lugar el pasado 28 de marzo, durante el partido entre México y Portugal. Durante el evento, los vendedores de alimentos dentro del recinto tuvieron que desplazarse constantemente para que las terminales se conectaran y pudieran procesar los pagos, lo que generó demoras, pues pese a las fallas, no aceptaban efectivo.
No obstante, el partido de reintegración del estadio dejó un récord de 22 millones de pesos en ventas y un consumo promedio de 300 pesos por persona. El 50% de las transacciones se realizaron mediante el sistema contactless, lo que demuestra a los partidarios del pago digital que su apuesta ha comenzado a dar frutos.
De hecho, Ramón Fuentes, CEO de KeepCash, empresa encargada de implementar este tipo de pagos, en la actualidad 8 de cada 10 pagos en los estadios ya se realizan sin efectivo. La clave para él fue realizar la transición de manera orgánica. "Decían que era imposible quitar el efectivo de los estadios, y al no hacerlo de manera obligatoria, dimos paso a que el 85% de los pagos sean con tarjeta de débito o crédito".
México tiene infraestructura, pero no crea hábito
Según Martina Selser, de Unlimit México, el país cuenta desde hace años con la infraestructura necesaria para los pagos digitales: SPEI, CoDi y DiMo, impulsados por el Banco de México. Sin embargo, advierte que el problema no son dichos elementos, sino la adopción.
Como te contamos hace un tiempo, la desconfianza en el sistema ha sido un freno para la digitalización. Según la CNBV, al cierre de 2024 CoDi registró alrededor de 307,000 transferencias y 2.2 millones de cuentas con al menos una actividad. Como señala Selser, si bien es un signo de progreso, los niveles siguen siendo bajos para una economía como México.
Según datos del INEGI, el 85.2% de los pagos de menos de 500 pesos aún se hacen en efectivo, lo que demuestra que el problema no es tecnológico, sino cultural. El reto es aún mayor para las micro y pequeñas empresas: tienditas de la esquina, farmacias, fondas y otros negocios que deberán atender a millones de extranjeros que no están acostumbrados a cargar efectivo.
Y es que adoptar el sistema cashless representa para dichos establecimientos un riesgo muy grande de pérdida de ventas, fallos en el sistema y hasta pérdida de fidelidad, los cuales se multiplicarán durante este evento. Los consumidores esperan experiencias de pago rápidas, onmicanal y consistentes, lo que requiere que inviertan en la modernización de sus sistemas.
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