En 2025, un director ejecutivo promedio ganó lo que un trabajador tardaría casi cinco siglos en alcanzar. La cifra no es una exageración, sino una señal clara de la velocidad a la que se está ampliando la desigualdad dentro de las mayores corporaciones del mundo.
Mientras millones de trabajadores apenas lograron mantener su poder adquisitivo, en la cima corporativa ocurrió lo contrario. Los ingresos de los CEO crecieron a un ritmo sostenido, marcando una diferencia cada vez más difícil de cerrar.
En un contexto marcado por inflación, presión sobre el costo de vida y tensiones geopolíticas, la distancia entre quienes toman decisiones y quienes sostienen la operación diaria empieza a reflejar un desbalance más profundo en la distribución de la riqueza dentro de la economía global.
México no es la excepción: en poco más de un año, las mayores fortunas del país crecieron cerca de 30%, mientras una parte importante de la población sigue sin poder cubrir sus necesidades básicas.
De acuerdo con un reciente análisis de Oxfam y la Confederación Sindical Internacional (CSI), publicado con motivo del Día Internacional del Trabajo, las ganancias de los altos mandos creció muy por encima de la fuerza laboral.
Los CEOs ganaron 20 veces más que los trabajadores en 2025
En 2025, los CEOs mejor pagados del mundo —unos 1,500 en total— registraron aumentos salariales hasta 20 veces mayores que los de los trabajadores. En promedio, cada uno percibió 8.4 millones de dólares anuales, frente a los 7.6 millones del año previo.
Este crecimiento representa un aumento real del 11% en un solo año. En contraste, el salario real de los trabajadores apenas avanzó un 0.5%, lo que evidencia una desconexión entre el desempeño corporativo y la compensación laboral.
El informe detalla que, bajo estas condiciones, un trabajador promedio necesitaría 490 años para igualar lo que un CEO gana en un solo año. La cifra muestra cómo la distancia entre ambos extremos del mercado laboral se ha vuelto abismal.
Estos son los CEOs que ganan más de 100 millones al año
La brecha se explica en casos concretos. Algunos de los paquetes salariales más altos del año superaron con facilidad los 100 millones de dólares, impulsados en gran parte por acciones y bonos ligados al desempeño corporativo.
El caso más representativo es el de Hock Tan, CEO de Broadcom, quien recibió más de 205 millones de dólares en 2025. Mientras que ejecutivos de firmas como Blackstone y Goldman Sachs también superaron los 100 millones de dólares en ingresos ese mismo año. En tanto, otros líderes del sector tecnológico de empresas como Microsoft, Alphabet y Oracle se mantuvieron en niveles similares de compensación para sus directivos.
Hock Tan, CEO de Broadcom, fue uno de los ejecutivos mejor pagados en 2025. Foto: Blooomberg
En conjunto, los 10 directores ejecutivos mejor pagados del mundo acumularon más de 1,000 millones de dólares en compensaciones durante 2025, una cifra que por sí sola ilustra el nivel de concentración económica en el nivel más alto de la pirámide corporativa.
La desigualdad en México sigue la misma tendencia global
El fenómeno no es ajeno a México. Mientras a nivel global la brecha salarial se amplía, en el país la concentración de riqueza sigue una lógica similar. De acuerdo con datos del Índice de Multimillonarios de Bloomberg, entre octubre de 2024 y noviembre de 2025 los cinco mexicanos más ricos aumentaron su fortuna conjunta cerca de 30%, alcanzando más de 196,000 millones de dólares.
Este crecimiento ocurre en paralelo a una marcada desigualdad en los ingresos. Según un informe de Oxfam y el Instituto de Estudios sobre la Desigualdad, el 1% más rico en México percibe en promedio 958,777 pesos al mes, mientras que el 10% más pobre subsiste con apenas 2,168 pesos mensuales.
Carlos Slim registró en mayo de 2026 una fortuna histórica de 125,000 millones de dólares, posicionándose como uno de los hombres más ricos de México y América Latina. Foto: Bloomberg
La diferencia también se refleja en el mercado laboral. Datos del Inegi citados por El Economista muestran que 35.1% de la población no puede cubrir el costo de la canasta básica con su ingreso laboral.
Los ricos se hacen más ricos mientras los salarios se estancan
La concentración de la riqueza en unos cuantos no es cosa del último año. Entre 2019 y 2025, la remuneración de los directores ejecutivos creció 54%. En el mismo periodo, los salarios globales de los trabajadores cayeron 12%, afectados por la inflación y el encarecimiento del costo de vida.
Este desbalance también se observa en la distribución de beneficios corporativos. El análisis identifica que cerca de mil multimillonarios recibieron en conjunto 79,000 millones de dólares en dividendos durante 2025, lo que equivale a ingresos de 2,500 dólares por segundo. La brecha se vuelve más evidente al dimensionarla: en promedio, un multimillonario gana más en menos de dos horas que lo que un trabajador percibe en todo un año.
Bernard Arnault se mantuvo entre las mayores fortunas del mundo tras recibir miles de millones de dólares en dividendos en 2025. Foto: Revista YesLondon
Algunos de estos ingresos se concentran en figuras clave del sector corporativo global. Bernard Arnault, propietario de LVMH, recibió 3,800 millones de dólares en dividendos, mientras que Amancio Ortega, fundador de Inditex, obtuvo 3,700 millones en el mismo periodo.
En este contexto, la productividad laboral ha seguido creciendo, pero no se ha traducido en mejores ingresos para la mayoría. La riqueza generada se concentra cada vez más en la parte alta de las organizaciones, mientras que el resto enfrenta una pérdida sostenida de poder adquisitivo.
A esto se suma una brecha de género persistente. Solo 6% de los directores ejecutivos en las empresas analizadas son mujeres, mientras que dentro de estas compañías las mujeres ganan en promedio un 16% menos que los hombres.
La riqueza también compra influencia en los medios
El problema no se limita a cuánto ganan unos frente a otros, sino a lo que esa diferencia implica. El informe advierte que la acumulación de riqueza entre los altos ejecutivos también se traduce en una mayor capacidad para incidir en decisiones clave, tanto dentro de las empresas como fuera de ellas.
En la práctica, esto se refleja en cómo se utiliza ese capital. Parte de esta riqueza se destina a ampliar su presencia en medios de comunicación, en otras compañías y en espacios donde se toman decisiones estratégicas, lo que puede impactar en temas laborales y en la competencia con otras empresas.
Algunos casos ilustran esta tendencia. Larry Ellison, fundador de Oracle, ha utilizado su fortuna para convertirse en un accionista relevante de Paramount, empresa que incluye a la cadena CBS. Jeff Bezos, fundador de Amazon, es propietario de The Washington Post, uno de los diarios más influyentes de Estados Unidos. En Francia, el empresario Vincent Bolloré ha consolidado el control de CNews, un canal que ha sido comparado con Fox News por su línea editorial.
Figuras como Jeff Bezos, Satya Nadella y Donald Trump ilustran cómo el poder económico y político converge en la misma esfera. Foto: The Washington Post
El informe también señala conflictos más directos en el ámbito laboral. En 2024, Oxfam presentó una denuncia formal ante la ONU contra Amazon y Walmart por presuntas violaciones sistemáticas de derechos humanos. Según el documento, el tamaño y la influencia de estas corporaciones les ha permitido frenar procesos de sindicalización y limitar la organización colectiva de los trabajadores.
Los multimillonarios concentran cada vez más poder político que impacta elecciones y derechos laborales
Pero el alcance va más allá del ámbito corporativo. De acuerdo con el análisis, la riqueza extrema también se traduce en influencia política. Una encuesta global citada en el informe indica que cerca de la mitad de la población considera que los ricos influyen directamente en procesos electorales en sus países. En esa misma línea, Oxfam estima que los multimillonarios tienen 4,000 veces más probabilidades de ocupar cargos políticos que una persona promedio.
Este vínculo entre capital y poder político empieza a reflejarse en decisiones públicas. El informe advierte que algunos actores con altos niveles de riqueza han impulsado políticas que reducen impuestos a grandes fortunas, limitan regulaciones en torno a derechos laborales o debilitan servicios públicos.
A la par, la riqueza global continúa concentrándose. En 2026, los multimillonarios alcanzaron niveles históricos tras sumar cerca de 4 billones de dólares en solo 12 meses, acumulando una fortuna superior a la de miles de millones de personas en conjunto. Parte de este crecimiento, además, está vinculado a sectores emergentes como la inteligencia artificial, que ya comienza a generar nuevas concentraciones de capital.
En este escenario, organismos internacionales y sindicatos han comenzado a presionar por cambios estructurales, desde ajustes fiscales hasta límites en la compensación ejecutiva y mayor protección a los derechos laborales. El debate, sin embargo, sigue abierto.
Por ahora, los datos apuntan a una tendencia clara: la brecha salarial no solo define ingresos, también define quién tiene la capacidad real de influir en la economía y en la política global.
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