La guerra en Ucrania ha sido un laboratorio de innovación militar, con drones que pasaron de ser simples plataformas de vigilancia a convertirse en armas capaces de alterar batallas enteras. Sin embargo, lo que está ocurriendo ahora marca un punto aparte: Rusia está desplegando drones híbridos, conocidos como “Frankensteins”, que combinan las capacidades de distintos modelos para ampliar su alcance y precisión.
Más allá de la analogía con el monstruo de la ciencia ficción, estos drones funcionan como “nodrizas en miniatura”: aparatos de mayor tamaño que transportan y liberan drones FPV (First Person View) de ataque, capaces de impactar objetivos con precisión milimétrica a cientos de kilómetros de distancia.
Rusia lanza drones “Frankenstein” en Ucrania: híbridos que combinan alcance y precisión, cambiando las reglas del combate
El protagonista de esta innovación es el dron Gerbera, una plataforma ligera y barata que nació como señuelo para saturar defensas aéreas durante ataques tipo Shahed. Con el tiempo, fue adaptado para portar pequeñas cargas explosivas y ahora ha evolucionado hacia un rol más inquietante: transportar un dron FPV y soltarlo en pleno vuelo.
Este cambio convierte al Gerbera en una especie de portaaviones aéreo en miniatura. Aunque por ahora solo puede cargar un FPV, la lógica militar apunta a que modelos más grandes como los Shahed podrían llevar varios drones de ataque en una sola misión, multiplicando las posibilidades de impacto.
Cómo funcionan los drones “Frankenstein”
El Gerbera mide 2.4 metros de envergadura, pesa apenas 18 kilos y está construido con materiales económicos como madera contrachapada y espuma. Su motor chino DLE60 y electrónica comercial le permiten alcanzar hasta 640 kilómetros de distancia, con un costo estimado de apenas 2,000 dólares.
La clave está en la combinación: un dron de ala fija puede recorrer largas distancias, pero carece de precisión para atacar objetivos pequeños. El FPV, en cambio, puede entrar por una ventana o seguir a un vehículo, pero su alcance es limitado. Al unir ambos, Rusia logra superar esas debilidades y transformar la táctica en una ventaja operativa.
El uso de drones nodriza permite ataques de precisión en lugares que antes estaban fuera del alcance de los FPV. Esto plantea un desafío para Ucrania, que ha logrado derribar algunos Gerberas antes de que liberen su carga, pero enfrenta un concepto ya consolidado.
Además, Rusia ha comenzado a utilizar radios en malla de origen chino para extender el control de los drones sin depender de satélites, lo que abre la puerta a futuras evoluciones con mayor autonomía e inteligencia artificial. El escenario apunta a enjambres de drones capaces de coordinarse entre sí y atacar múltiples objetivos de manera simultánea.
El otro “Frankenstein”: tanques rusos improvisados
La lógica de “coser” piezas también se ha visto en tierra. Un video reciente muestra un “tanque Frankenstein” ruso, reforzado con placas metálicas soldadas de forma rudimentaria para resistir ataques de drones. El vehículo logró sobrevivir a más de veinte impactos antes de ser incendiado.
Este tipo de adaptaciones ha generado debate dentro de Rusia sobre el futuro de las tácticas militares. Mientras algunos analistas creen que los tanques podrían recuperar protagonismo con mejores defensas “antidrones” , otros señalan que el verdadero cambio está en la proliferación de sistemas híbridos y en la capacidad de improvisar bajo presión.
Una guerra que continúa redefiniendo el combate moderno
Los drones “Frankenstein” son un ejemplo de cómo la guerra en Ucrania sigue transformándose. Lo que comenzó con UAV de reconocimiento y drones armados improvisados ha evolucionado hacia plataformas híbridas que combinan alcance, precisión y bajo costo.
Más allá del campo de batalla, el impacto es global: estas tácticas muestran cómo la era de los drones está cambiando las reglas del combate, obligando a repensar estrategias, defensas y el papel de las armas tradicionales frente a máquinas cada vez más adaptables.
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