La odisea en el pasillo de refrescos: por qué tomar una Coca-Cola Light en pleno 2026 parece misión imposible

Ante una nueva línea y una crisis de materias primas, la Coca Light resiste gracias a consumidores poco probables: los jóvenes

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Ismael Garcia Delgado

Editor Jr
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Ismael Garcia Delgado

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Comunicólogo y Periodista por la UNAM. Redactor, locutor, guionista y creador de contenido. Apasionado por la música ochentera, el cine de acción/sci-fi, series dramáticas y la literatura hispana. Fiel defensor del séptimo arte mexicano.

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Vas en medio del pasillo de refrescos en el super. Entre las decenas de botellas de plástico y latas comienzas a notar un escenario particular: la ausencia de la palabra "light". En pleno 2026, encontrar una de estas bebidas de la familia Coca-Cola parece una misión imposible y en su lugar los estantes comienzan a sucumbir ante una etiqueta: "Coca zero".

Pareciera que el apogeo de aquellas latas color plateado va en picada. Sin embargo, existen muchas aristas al respecto. Por ejemplo, en redes sociales la Generación Z ha comenzado a abrazar este producto al punto de convertirlo en un objeto de deseo. ¿Cómo? En redes sociales la consideran un break al estrés laboral.

Esta es la situación. A principios de la década la industria comenzó a dar por muerto todo lo relacionado a "dieta". Se pensó que los jóvenes vinculaban dicho término con restricciones o un régimen estricto al momento de comer, mientras que la denominación "cero" parecía una opción más amigable. Como consecuencia, Coca-Cola priorizó esta variante.

Y el plan funcionó. De acuerdo con datos de la compañía, la Coca Zero tuvo un exponencial crecimiento del 14% en 2025. Al contrario, la Coca Light vio apenas un 2% con una demanda mayoritaria únicamente Norteamérica. Y es que parece que el sabor sí es un factor. Como recaban en The Kitchn, los refrescos de dieta incluyen en su fórmula el aspartamo, contrario a los edulcorantes dentro de la Zero.

Daniel Mironov Gpfui3ohv5s Unsplash

Curiosamente, mientras se buscó una mayor fidelidad al sabor original, la Coca Light vio un resurgir entre los jóvenes consumidores. En 2023 comenzó una tendencia donde usuarios invitaban a otros "marinar" la lata en el refrigerador durante varios días a fin de potenciar sus burbujas. Y su popularidad llegó a niveles en los que la estrella Dua Lipa hizo un tutorial donde mezcló la bebida con jugo de pepinillos y jalapeños.  

De esta manera, en internet arrasó el concepto de fridge cigarette donde las nuevas generaciones encontraron el equivalente moderno de salir a fumar un cigarro en la simple acción de destapar una Coca-Cola Light. Evidentemente, la compañía detectó esta renovada popularidad e inyectó 18 millones de dólares en publicidad a través de campañas como Love language y Know The Signs. El resultado: el hashtag DietCokeBreak.

Pero como la espuma del refresco, todo lo que sube tiene que bajar. En medio de este renacer de la Coca Cola Light, la cual se coronó como el referente del descanso laboral, la geopolítica le jugó en contra. Con las principales rutas de comercio marítimo bloqueadas por la guerra en Medio Oriente la crisis de materias primas causó un cuello de botella en el que se dispararon los precios. Se dio paso a una escases de latas.

En medio de esta falta de insumos y el fanatismo en redes, queda en medio un debate eterno: su impacto en la salud. Desde siempre los refrescos se han colocado en el punto de mira de la comunidad médica. Sitios como WebMD y Medical News Today advierten de manera constante los riesgos derivados del consumo de este tipo de bebidas azucaras y su vínculo a enfermedades crónicas.

Pero a pesar de lo dicho en Cell Metabolism donde se sugiere que el aspartamo podría ser perjudicial para la salud cardiovascular, a los consumidores les da igual. A la fecha, los Gen Z han adoptado esta bebida bajo un impulso de nostalgia por los años 2000. Así, lo que décadas atrás nació como una palanca para la supuesta pérdida de peso estuvo a punto de ser borrada del mapa por un simple cambio léxico: de "light" a "zero"

Hoy, esta línea sobrevive y resiste gracias a una generación que la vinculó como definición de descanso diario. Esto a pesar del éxito comercial de su hermana, una guerra que limita los suministros de aluminio, así como a la crisis de reputación por sus ingredientes. 

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