En Middle Island, Australia, unca colonia de los pingüino más pequeños del mundo estaba a solo dos temporadas de desaparecer. Se trataba de Eudyptula minor, una especie que apenas alcanza los 30 centímetros de alto y pesa solo un kilo. No lo mataba la contaminación ni el cambio climático, sino los zorros rojos que cada noche de marea baja atacaban su refugio.
Y es que Middle Island no está realmente aislada, pues cuando baja la marea, un banco de arena forma un camino por donde los zorros pudieron llegar hasta la colonia y diezmarla. De los 600 ejemplares que había a finales de los 90, para 2005 ya solo quedaban 10. La solución a este problema vino de un granjero local: entrenar perros pastores italianos para proteger a los pingüinos.
Una idea que nadie tomó en serio
Allan Marsh llevaba años protegiendo a sus gallinas de los zorros rojos (una especie invasora en Australia) con la ayuda de perros de Maremma, una raza de pastores originaria de Italia. Estos perros son famosos por ahuyentar a los depredadores solo con su presencia y sus ladridos, sin necesidad de atacar.
Marsh entonces propuso utilizar perros de Maremma para proteger a los pingüinos. Sin embargo, la propuesta no fue tomada en serio el un principio. Especialistas y vecinos aseguraban que el perro también se los comería.
Sin embargo, hacia el 2006 y con la colonia casi extinta, el ayuntamiento de la ciudad de Warrnambool acepto probar la idea y envió a Oddball, la Maremma de Marsh. Casi de inmediato se confirmó que el granjero tenía razón: en cuestión de semanas los ataques de zorros se habían detenido.
Cuando la colonia comenzaba a recuperarse, surgió un nuevo problema
Años más tarde llegaron Eudy y Tula, dos cachorras criadas y entrenadas desde pequeñas para vincularse con los pingüinos y quedarse en la isla durante toda la temporada de anidación. Se volvieron tan célebres que hoy la técnica se conoce en la literatura científica como el "método Warrnambool". Para la temporada 2016-2017, la colonia ya contaba con 180 pingüinos.
Sin embargo, el programa hoy se enfrenta a un problema: la estructura de madera que protegía los nidos desde el año 2002 se deterioró durante la temporada 2023-2024. Según The Warrnambool Standard, esto ha hecho insegura la presencia de los perros sin supervisión, por lo que desde hace dos años no se han entrenado Maremmas para ir a la isla.
El ayuntamiento de Warrnambool reconoció que no ha podido realizar un conteo confiable de pingüinos en las últimas temporadas, así que, por ahora, nadie sabe con certeza cuántos quedan. No obstante, un informe presentado al ayuntamiento el lunes 7 de septiembre mostró evidencia anecdótica de que hay pingüinos en la zona y que se están reproduciendo.
Imagen de portada | Warrnambool Penguins.
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